Los nuevos tratamientos contra el cáncer que cambiarán el futuro de la enfermedad

5 de febrero de 2020 | | Comentarios | 160 veces leído

El cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial y la segunda en nuestro país. Los tipos más frecuentes de cáncer son diferentes en el hombre y en la mujer. Aproximadamente, un 30% de las muertes por cáncer se deben a cinco factores de riesgo comportamentales y alimentarios: índice de masa corporal elevado, consumo insuficiente de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y alcohol y, por lo tanto, pueden prevenirse.
Se trata de un mal que según la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) entre el 30 y el 50% de los cánceres son evitables. Para que esto ocurra es de vital importancia reducir los factores de riesgo y aplicar estrategias preventivas.Entre las principales causas de cáncer está el consumo de tabaco que ocasiona aproximadamente el 22% de las muertes por esta enfermedad a nivel mundial; pero también lo son el alcohol, la mala alimentación y la inactividad física o sedentarismo.
Según la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC), se estima que para el 2030 habrá un 31% más de casos oncológicos en el mundo, que los detectados en 2018, por ello, la OMS puso en marcha el Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2020, cuyo objetivo es reducir en un 25% la mortalidad prematura causada por el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas de aquí a 2025, que en Argentina representan más del 50% de las muertes anuales.
La agencia de Naciones Unidas advirtió en un informe divulgado este martes que si las tendencias actuales se mantienen, el mundo conocerá un aumento global del 60% de los casos de cáncer en las próximas décadas. Según la OMS, esta situación se explica en gran parte por el hecho de que estos países han tenido que consagrar recursos sanitarios limitados a la lucha contra enfermedades infecciosas, a la mejora de la salud de la madre y del bebé, y que los servicios de salud no están equipados para prevenir, diagnosticar ni tratar los cánceres.
Sólo en 2017, el cáncer representó el 19% del total de las defunciones en Argentina, es decir alrededor de 62.610 personas, y es la segunda causa de muerte en nuestro país. En las últimas estimaciones realizadas por la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC) en base a datos disponibles a nivel mundial para 2018, Argentina presenta una tasa de incidencia de 212 casos cada 100.000 habitantes, cifra que la posiciona dentro de los países del mundo con incidencia de cáncer media-alta, ubicándola a su vez en el séptimo lugar en América Latina – y corresponde a más de 125.000 nuevos casos de cáncer en ambos sexos por año-; siendo la proporción similar en hombres y mujeres. La región del país con mayor cantidad de defunciones por esta patología fue el sur (24%), seguido por cuyo (20%), y en tercer lugar el noreste argentino (NEA) con el 19%. Según las estadísticas brindadas por Cancer Today en el 2018, los tipos de cáncer con mayor incidencia en Argentina son mama, colorrectal y próstata.
Argentina ya está trabajando en reducir estos números. Actualmente, existen dos centros integrales de diagnóstico y tratamiento equipados con tecnología de primer nivel internacional dedicados a los pacientes con cáncer de todo el país. Son el Centro Oncológico Integral (COI) ubicado en la provincia de Neuquén y el Centro Oncológico Anna Rocca de Bonatti, en Curuzú Cuatiá, Corrientes. Estos establecimientos cuentan con tecnología de vanguardia comparable con Estados Unidos y Europa, y se diferencian de centros similares en nuestro país por integrar en una misma estructura todas las áreas de diagnóstico y tratamiento y seguimiento de la enfermedad, permitiendo minimizar los tiempos de atención y poniendo el foco en el bienestar del paciente.
En los últimos años se han desarrollado nuevos tratamientos y técnicas mínimamente invasivas, en donde hay una reducción en el margen de error y en los tiempos de espera. Al comprender que la información anatómica a menudo ya no es suficiente para determinar el plan de tratamiento más efectivo para cada paciente, la ciencia médica avanza rápidamente permitiendo obtener información adicional sobre la actividad metabólica del tumor, si hay o no extensión a ganglios linfáticos, metástasis y otras características fisiológicas, así como su agresividad, a través de equipos como el PET-CT y MR-PET, que pueden ayudar a seleccionar mejor el tratamiento adecuado.
“La integración de los servicios es clave para mejorar los resultados de salud, especialmente en oncología. Y para no perder la continuidad de diagnóstico – estadificación – tratamiento, es fundamental integrar los procesos asistenciales, los sistemas de información y la toma de decisiones médica”, reflexionó el doctor Pablo Bonelli, presidente del directorio del Centro Oncológico Anna Rocca de Bonatti.
Los factores de riesgo más sustanciales frente al cáncer pueden agruparse en cinco campos fundamentales:
-Genéticos: algunas personas pueden tener mayor predisposición genética que otras para desarrollar la enfermedad, aunque esto no necesariamente tiene que ocurrir. Es un porcentaje de 5% a 10% de los casos.
-Ambientales: la contaminación ambiental es responsable de 1 al 4% de todos los casos de cáncer.
-Infecciosos: algunas infecciones se asocian a un mayor riesgo de desarrollar cáncer, entre ellas el Virus de Papiloma Humano (VPH), la Hepatitis B, la Hepatitis C y el VIH.
-Radiación: la radiación ultravioleta de los rayos solares puede producir en las personas cáncer de piel. Las radiografías, mamografías y tomografías también pueden afectar las células.
-Hábitos: la inactividad física, consumo excesivo de grasas, alcohol y tabaco son los principales factores de riesgo de este grupo.

¿Cuáles son los tratamientos más frecuentes para el cáncer?
Cirugía: para extirpar el tumor en la mayor medida posible
Quimioterapia: se utilizan medicamentos para destruir las células cancerosas
Radioterapia: se utilizan rayos para destruir las células cancerígenas.
Trasplante de médula ósea: permite utilizar dosis más altas de quimioterapia, pues la médula ósea produce los glóbulos blancos.
Inmunoterapia: ayuda al sistema inmunológico a detectar y atacar el cáncer.
Tratamiento hormonal: eliminar algunas hormonas o eliminar sus efectos puede ayudar a frenar el crecimiento de las células cancerígenas.
Existe la terapia de oxígeno hiperbárico, un método no invasivo que en pacientes con cáncer disminuye el dolor asociado a la radio y quimioterapia ya que produce una acción analgésica, Y favorece la prevención de radio-lesiones y ayuda a la cicatrización y reparación de tejidos dañados, entre otras cosas.
La terapia de oxígeno hiperbárico es un método no invasivo que consiste en suministrar altas concentraciones de oxígeno en una Cámara Hiperbárica. Estas mayores cantidades de oxígeno se transportan a través de la sangre y logran alcanzar todos los tejidos y células del cuerpo, incluso aquellas afectadas. Esto tiene relación con el cáncer porque la falta de oxígeno -denominada hipoxia – se relaciona con las dificultades que tienen las células para aprovechar ese aire vital. La terapia de oxígeno hiperbárico logra recuperar la funcionalidad de las células afectadas y así se pueden originar los procesos fisiológicos para regenerar tejidos, cicatrizar y revertir el dolor y la inflamación. Asimismo, reduce las condiciones propicias para el crecimiento tumoral.

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