La Reina Sofía de Grecia cumple 82 años en el momento más dramático, triste y solitario de su vida

2 de noviembre de 2020 | | Comentarios | 129 veces leído

Su marido, el rey Juan Carlos I de España, se autoexilió en Abu Dhabi luego de que se conociera su romance con Corinna Larsen saliera a la luz y pusiera en jaque a la Corona Española. En medio del escándalo, la monarca se refugia en la soledad de la Zarzuela, acompañada por su hermana menor, la princesa Irene de Grecia
Durante toda su vida, la Reina Sofía de Grecia mantuvo un perfil bajo y se limitó a acompañar a su marido, el rey Juan Carlos I de España, al margen de su agenda oficial personal, mediante la cual se involucró en diferentes causas sociales, científicas y de beneficencia. Sin embargo, tras el escándalo que desató el affaire que su esposo mantuvo con Corinna Larsen, hoy todas las miradas apuntan hacia ella.
Si bien ese romance fue uno más en la interminable lista de infidelidades de Juan Carlos, esta vez la situación es muy diferente: el amorío tomó estado público y desató un caos de acusaciones cruzadas puertas adentro del Palacio.
Quienes la conocen bien aseguran que, a pesar de que no estuvo ajena a los engaños de su esposo, nunca la vieron tan triste: “Hay días que hasta le cuesta levantarse de la cama”, revelan desde su círculo más íntimo. Con 82 años recién cumplidos, la reina emérita se siente sola como nunca antes y se refugia en la Zarzuela junto a su gran confidente de toda la vida, Irene de Grecia, su hermana y, también, su gran amiga que siempre estuvo a su lado para apuntalarla en los momentos más difíciles.

A pesar de que no haberse divorciado de Juan Carlos, siempre se rumoreó que desde hace muchos años están separados, aunque siempre vivieron bajo el mismo techo.

Hoy Sofía atraviesa la peor etapa de su vida: alejada de su marido, quien debió autoexiliarse en Abu Dhabi a pedido de su hijo, el rey Felipe, y sumergida en la amargura que le dejó este desengaño que la dejó tan expuesta y que parece no tener vuelta atrás.
Luego de que su marido tuviera que abandonar España, algo impensado, ella guardó silencio y reapareció en público en contadas ocasiones. A pesar de que nunca se pronunció sobre el escándalo de infidelidades, millones de dólares y cuentas en Suiza que hoy golpea duro al Palacio de la Zarzuela, intentó mostrarse distendida y fuerte cumpliendo con sus obligaciones protocolares en Mallorca, Málaga, Ibiza, Albacete y Toledo.

Pero un detalle vale más que mil palabras: se quitó su famoso anillo de compromiso, que lució en su dedo desde 1961, en un claro y contundente mensaje de ruptura y hartazgo.

Al grito de “¡Sofía, cógelo!”, el 13 de septiembre de 1961, el rey Juan Carlos I le dio el costoso anillo compuesto por un aro de oro y dos rubíes redondos, unidos por un diamante talla baguette. Se suponía que con ese acto sellaban su amor para siempre, pero muy pocas cosas fueron como la madre del rey Felipe I se imaginaba, a pesar de que el divorcio nunca fue una opción para este matrimonio.

Sofía Margarita Victoria Federica -tal es su nombre completo- es la hija primogénita del rey Pablo I de Grecia y la reina Federica, y nieta del rey Constantino I. A pesar de que al momento de nacer era hija de príncipes y no de reyes, siempre ostentó el título de Su Alteza Real la princesa Sofía de Grecia y Dinamarca.
Juan Carlos y Sofía se casaron muy jóvenes: ella tenía 23 años y él, 24. La gran boda se realizó el 14 de mayo de 1962 en una doble ceremonia, católica y ortodoxa. Se habían conocido apenas un año antes, en el casamiento de los duques de Kent. En 1975, Juan Carlos Borbón se convirtió en Rey de España y, también, en uno de los hombres más codiciados por las mujeres de todo el mundo, a pesar de que estaba casado. Sofía pasó dejó de ser princesa para convertirse en la Reina consorte.

Uno de los mejores amigos de Juan Carlos reveló que el monarca tuvo intimidad con más de mil quinientas mujeres. Pero aquello no era ninguna novedad, ya que varios de sus amoríos salieron a la luz, como el que mantuvo con Olguina de Robilant, María Gabriela de Saboya, Marta Gayá y Bárbara Rey. También, con la actriz italiana Pier Angeli, ex novia de James Dean y la belleza peruana coronada Miss Universo, Gladys Zender.

Y aún hay muchísimos nombres más, incluyendo a Lady Di. Sin embargo, los rumores de infidelidades -que la reina se encargaba de confirmar incluso personalmente- no impedían que los reyes se mostraran en público unidos y actuando naturalmente.
Su postura le valió elogios pero también críticas, ya que hay opiniones que aseguran que no debería haber aguantado tantas humillaciones durante todo su matrimonio; mientras que otras voces creen que fue la mejor decisión para retener su corona.
Sofía se ocupó de su familia y enfocó su atención en la crianza de sus tres hijos: la Infanta Elena de Borbón y Grecia, que nació en 1968; la Infanta Cristina, nacida en 1965, y el príncipe Felipe que llegó a este mundo en 1968. Capítulo aparte fueron los dolores de cabeza que le trajo su hija del medio, cuando se desató el escándalo por el caso Nóos que involucró a su marido, Iñaki Urdangarín, quien terminó en la cárcel y, por muy poco, ella no siguió sus pasos.
Con la Reina Letizia, esposa de su hijo Felipe, la relación nunca fue del todo cordial, a tal punto que su nuera le hizo un desplante en público frente a sus dos nietas, las princesas Leonor y Sofía, que quedó registrado en un video que se hizo viral.
Pero el escándalo con Corinna Larsen puso un antes y un después en la historia de este matrimonio. La ex amante también atacó a Doña Sofía, a quien la acusó de conspirar para que Juan Carlos abdicara al trono a favor de su hijo Felipe y, además, aseguró que ambos son responsables indirectos del manejo financiero de Juan Carlos. Incluso, sostuvo que la Reina planeó la caída de su marido junto a Mariano Rajoy.
Sobre Corinna recae una grave acusación en la justicia de Suiza: haberse quedado con 65 millones de dólares, una suma de dinero que ella asegura que fue un regalo de Juan Carlos por el afecto que le tenía. Sin embargo, las pruebas presentadas apuntan a que el origen de ese dinero son las comisiones indebidas por la construcción del tren de alta velocidad (AVE) a La Meca en Arabia Saudita y que provendrían de su amigo, el Rey Fahd.
Ahora que Juan Carlos se refugia en tierra árabe, su ex amante -que consiguió hundirlo lo más profundo que pudo- parece apiadarse de él y apunta los cañones contra la familia real española, la que, según su parecer, debería haberse mantenido unida y apoyando al monarca: “Enviar a un ex rey, de salud frágil, al exilio, en plena COVID, es irresponsable. Toda la familia real se ha beneficiado del tren de vida que les ha asegurado Juan Carlos. Repudiarlo así es un poco desleal y me parece que es una falta de dignidad», manifestó indignada luego de que se conociera la noticia del autoexilio en Abu Dhabi.
La difícil crisis sanitaria que atravesó España en marzo, debido a la pandemia de COVID-19, encontró a Sofía confinada durante varios meses junto al único sostén de su vida: su hermana menor. La princesa Irene es llamada cariñosamente por el rey Felipe como “Tía Pecu” por su estilo tan peculiar para haber nacido en el seno de una familia real.
Irene es budista, vegana, practica yoga, es una experta pianista, no usa tacos, le gusta vestir túnicas, no usa ropa de marca y compra en las ferias, viste jeans; vive dos meses del año en Grecia, dos en La India y, el resto del año, vive con su hermana Sofía en la Zarzuela. Nunca se casó y no tiene hijos. Lleva la beneficencia a flor de piel, ya que es uno de sus principales pasatiempos: ayudar a los que menos tienen. “Yo soy princesa, pero eso no me impide limpiar un baño”, dijo en una ocasión.
Ahora, Irene es el único e incondicional apoyo con el que cuenta Sofía. Juntas pasan el día en la Zarzuela, donde miran la televisión, juegan a las cartas, toman el té y reviven los recuerdos de su infancia. Sólo se separan cuando la Reina tiene algún compromiso oficial, aunque muchas veces Irene la acompaña.
Así Sofía llegó hoy a los 82 años: esperando que se defina la situación legal de su marido en Suiza, que ahora vive a miles de kilómetros de distancia, en Abu Dabhi, su nuevo refugio. Solo resta que Corinna Larsen deje de apuntar contra ella y su familia, pero fundamentalmente, falta que Sofía encuentre una respuesta a la pregunta que hoy le quita el sueño: ¿le volverá a dar otra oportunidad a su marido?

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