Bolsonaro envía a la Argentina un medicamento clave para la Covid-19

20 de noviembre de 2020 | | Comentarios | 61 veces leído

Se trata de un inductor de sueño para el tratamiento con respirador en los pacientes más afectados del cual hay faltante a nivel mundial. Cena de Scioli con el núcleo bolsonarista y recuperación de las exportaciones.
Enseña los colmillos en los Facebook Live, donde compara al Frente de Todos con el comunismo pero, aún así, el presidente brasileño Jair Bolsonaro no se pelea con la Argentina ni con su gobierno. Al contrario, los números del comercio bilateral marcan una tendencia creciente tras tocar fondo en mayo, en plena pandemia, y algunos pocos productos hasta muestran mejores valores que en el mismo mes de 2019.
En cuanto a lo político, tampoco escasean los gestos: no hay por ahora cita en puerta entre los dos presidentes pero sí puentes de contacto cada vez más sólidos que se traducen en hechos concretos. Como la autorización excepcional a la Argentina para acceder a una droga clave en el tratamiento de los pacientes más graves de la Covid-19. Para ello, el gobierno de Bolsonaro levantó el bloqueo que había impuesto, como otros países, a la exportación de insumos médicos y drogas claves en plena emergencia sanitaria.

El medicamento en cuestión se denomina Midazolam. Se trata de un inductor de sueño que se aplica a los pacientes más afectados por el coronavirus a quienes se debe tratar con respiradores. Unas semanas atrás, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, se había comunicado con el embajador argentino en Brasilia, Daniel Scioli. Le solicitó que hiciera las gestiones posibles para acceder a esta droga que hoy se encuentra en faltante en gran parte del mundo como consecuencia de la pandemia. Brasil lo produce, le comentó.
Cuentan, desde la misión en Brasil, que fueron días y semanas de «mover cielo y tierra con medio gabinete» hasta que aprobaron la exportación de 22 kilos del medicamento, el equivalente a 1,5 millones de ampollas. Cada una de ellas corresponde a una dosis. El laboratorio que los adquirió es Gobbi – Novag SA, según especificaron fuentes del Gobierno nacional a Perfil. Se embarcarían rumbo a la Argentina en los primeros días de diciembre.

Superados los primeros cruces verbales durante el pico más caliente de la campaña presidencial de 2019, Alberto Fernández optó por no responder las provocaciones de su vecino, tan irracionales como crónicas a esta altura. La primera cayó como una bofetada en la luna de miel de la seducción optimista, al poco tiempo del desembarco de Scioli como representante diplomático y tras haber mantenido un encuentro ameno. Si hasta al ex gobernador lo sorprendió y elevó una queja formal. Las siguientes, las dejaron pasar.

En la Casa Rosada lo leen como parte de la conversación pública de Bolsonaro con el núcleo duro de su espacio al que gusta pulular por las redes sociales como patrulla perdida de la Guerra Fría. El verdadero termómetro, señalan, se mide por los hechos y los números: el comercio, que muestra cierta recuperación, y la confianza que se ha construido en apenas unos meses como puentes prácticos por sobre las evidentes grietas ideológicas.
Quizás la señal más clara se haya dado en una de las últimas fotos que mostró Scioli en su Twitter compartiendo velada con el canciller brasileño, Ernesto Araújo y el Secretario de Asuntos Estratégicos, el almirante Flávio Viana Rocha. Con ambos ya había tenido citas privadas el embajador. Más relevante aún, en la mesa se encontraba el diputado Eduardo Bolsonaro, al lado del ex gobernador bonaerense. Sin dudas, el más provocador de la prole del presidente vecino y el mismo que se burló en su momento del hijo de Fernández, Estanislao, con un posteo en sus redes. Con todo, aconseja a su padre respecto a la agenda exterior y es un vínculo en el cual Scioli invirtió particular energía.

En la Rosada leen los desplantes de Bolsonaro por Facebook como su conversación pública con el núcleo duro de su espacio al que gusta pulular por las redes cuan patrulla perdida de la Guerra Fría.

En la primera mitad del año, con el mundo sumido en lo profundo de la pandemia, el mercado brasileño fue uno de los más afectados al punto que llegó a perder su primer lugar entre los socios comerciales de la Argentina. China lo reemplazó entre abril y mayo como destino principal de las exportaciones nacionales. Ya entonces, desde la Cancillería, explicaban que dicha fluctuación se correspondía con la dinámica que había adquirido el mundo: Beijing había superado el pico de la crisis antes que el resto de los países y, lentamente, reactivaba su motor con cierta ventaja. Sin embargo, de poco servían la racionalidad frente a lo demoledor del escenario con las exportaciones argentinas un 57% abajo en la comparación interanual de abril. Recién en mayo tocarían fondo con apenas 383 millones de dólares.

Desde junio, la tendencia se revirtió a paso moderado hasta alcanzar septiembre con un valor que duplicó el monto más bajo de 2020: 772 millones de dólares, el segundo mes con mayor valor exportado hasta el momento. Todavía se encuentra un 4,8% por debajo del mismo mes de 2019 pero algunos productos muestran valores superiores a los de un año atrás. Entre ellos, el conjunto de manufacturas de origen agropecuario tuvo un 41,2% de incremento interanual en septiembre, siendo el primer mes con tasas positivas desde febrero, antes de que la pandemia afectara al comercio.

Y en cuanto a las exportaciones de manufacturas de origen industrial, se desaceleró la caída, del 75,7% interanual en abril al 15,8% de septiembre. Luego de los combustibles y servicios, el comercio de productos industriales ha sido de los más afectados por la pandemia en comparación con los productos agrícolas y alimentos, un sector que se ha sostenido en mejores condiciones en el marco de un desplome global.

El intercambio con Brasil reflejó la misma dinámica. En 2019, concentró el 16% del total exportado por la Argentina y el 35% de las manufacturas industriales vendidas por el país. Con o sin Bolsonaro del otro lado, tanto el Gobierno nacional como los provinciales y el sector privado entienden que Brasil es el principal socio comercial y el primer comprador de la Argentina. Por eso, desde la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales se apostó fuerte por sanar ese flujo con un plan de más de 200 acciones de promoción.

Algunos productos industriales, como automóviles y autopartes, medicamentos y productos de aseo personal, entre otros, superaron los registros exportables de 2019. Al igual que algunos alimentos y bebidas de la rama de los lácteos, aceite de soja, filetes de pescado y productos de economías regionales como vino, ciruelas, aceite de oliva, peras y tomates.
«El 30 de noviembre se cumplirán 35 años del acuerdo de Foz do Iguazú, que en 1985 firmaron Raúl Alfonsín y José Sarney y fijó las bases de la integración entre la Argentina y Brasil en materia de comercio, articulación productiva, creación de confianza mutua en el terreno nuclear, educación y cultura», recordó el canciller Felipe Solá. Y añadió: «En todo este tiempo, Brasil y la Argentina tuvieron presidentes de todos los signos pero no se alteró la condición esencial de la relación, que es la asociación estratégica entre los dos pueblos para integrarnos con el resto de Sudamérica y para proyectarnos al mundo con mayor poder de negociación».

En 2019, Brasil concentró el 16% del total exportado por la Argentina y el 35% de las manufacturas industriales vendidas por el país. Con o sin Bolsonaro, es el principal socio comercial del país.
Scioli había marcado ese día de noviembre en el calendario para que Bolsonaro y Fernández emularan el abrazo fraterno o, al menos, se dieran un golpe de puño o siquiera se saludaran con el codo. Todo indica que no podrá ser: no estarían dados los humores de uno y otro lado. Así que en el calendario de la embajada argentina en Brasilia hay un nuevo día resaltado: el del 26 de marzo del año próximo, cuando se cumplan 30 años de la firma del Tratado de Asunción que dio forma al bloque.

Quizás entonces, ya con la Argentina en la presidencia pro témpore y la expectativa puesta en la incorporación plena de Bolivia, la predisposición sea otra. Brasil guarda la llave para franquearle la entrada ya que solo resta la ratificación por parte del Congreso brasileño. Ese es parte del territorio de Eduardo Bolsonaro, titular de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados. El que estaba sentado a la derecha de Scioli en la foto de la cena hace dos noches.

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