Midorexia: cómo afecta a la salud la obsesión por la eterna juventud

7 de noviembre de 2021 | | Comentarios | 64 veces leído

Cuál es la diferencia entre el autocuidado y la búsqueda de permanecer siempre joven. La opinión de especialistas y recomendaciones para una vida saludable
La pandemia se llevó la vida de incontables personas en el mundo y, casi a la fuerza, se despertó una especie de conciencia social sobre el protagonismo que debemos ofrecerle al cuidado de la salud en el día a día para poder gozar de una buena calidad de vida.

Sin embargo, en muchos casos esto se tradujo en profundas preocupaciones y en obsesiones por mantenerse eternamente jóvenes, sin reparar tanto en acciones saludables sino todo lo contrario, llegando a afectar la salud psíquica y mental. La midorexia puede ser comprendida desde múltiples y opuestas perspectivas. En general, se atribuye el término a la falta de aceptación de la edad y una especie de obsesión por verse eternamente jóvenes, encadenado con conductas extremas que pueden ser perjudiciales para la salud integral.

“Es un término que puede verse desde tres ángulos diferentes a la hora de querer conceptualizar: un miedo a envejecer; una obsesión con lo estético; y/o una personalidad inmadura y extrovertida. Si bien se puede tratar de una combinación de estos tres elementos, la pregunta que debemos hacernos es si se trata de algo normal o patológico”, introdujo a Infobae el psiquiatra José Domínguez, especialista en Trastornos de Personalidad, Vocal de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) por la región Litoral.

“Para determinar esto, los manuales de psiquiatría marcan el límite en el punto en donde comienza a verse afectada la calidad de vida, o bien, donde empieza a verse un condicionamiento en la vida de la persona, o un deterioro por ejemplo en su vida social, familiar, laboral, académica, o incluso en su salud”, detalló Domínguez, quien también se desempaña como miembro del comité científico de la Sociedad Argentina de Trastornos de Personalidad y director médico de Clínica Vitasur en Santa Fe.

Igualmente, expresó que más allá de esta diferenciación entre algo normal y patológico, no es posible diagnosticar esto como tal “ya que el término no está definido como trastorno por ningún organismo oficial relacionado con la salud, y mucho menos por los manuales de salud mental”.
En esta línea, el doctor en Psicología y Profesor Titular de Psicología de la Tercera Edad y Vejez en la UBA, Ricardo Iacub expresó a Infobae: “El riesgo de patologizar este tema es que se vuelva una etiqueta rígida e innecesaria sobre un sujeto en un momento que en realidad es de redefiniciones sociales muy fuertes En esta etapa, una posmodernidad donde las edades se volvieron borrosas y no definen las conductas ni las formas de vida como en otros momentos, puede ser difícil encontrar cuál es la medida o el rango de posibilidades reales que cada uno tiene porque todo se vuelve muchísimo más libre”.

Domínguez remarcó que puede tener una variante negativa y una positiva en cuanto a formas de manifestarse: “Se puede ver una variante positiva donde la persona se ve en pleno estado de satisfacción con su edad, con mejor autoestima que cuando era joven, y lleva un estilo de vida saludable para conservarse; por el contrario una variante negativa podría verse como un trastorno de conducta que lleva a personas adultas a la obsesión de mantenerse jóvenes, estar siempre atractivas, tener buena apariencia de forma exagerada”.

Esta terminología, explicó Domínguez, “surgió en Inglaterra hace unos años a partir de que algunos famosos de más de 50 años se sometieron a cirugías de rejuvenecimiento que le causaron más perjuicios que beneficios”.

— ¿Por qué surgen estas obsesiones?

— Cuando hablamos de un trastorno de personalidad, generalmente hay factores innatos ya que la genética juega un rol importante, y otros adquiridos, por presión social en las distintas etapas de la vida. Estos factores pueden llevar a que una persona tenga estas conductas que, como dijimos, pueden en un punto transformarse en patológicas y dañinas para uno mismo. En este caso, se trataría de un trastorno histriónico en el cual el individuo quiere ser permanentemente el centro de atención y usa su apariencia física para atraer la atención de los demás entre otros síntomas

—¿Qué complicaciones puede traer a las personas?

— Si bien estamos hablando de personas con alta autoestima, que siempre se las ve con una emocionalidad excesiva y una sexualidad seductora, estos individuos tienden a caer en grandes depresiones cuando no cumplen con sus objetivos y es allí cuando consultan y se descubre su forma de ser atrás de esa depresión por la que consultaron. En cuanto a salud, puede haber múltiples complicaciones porque el problema llega cuando se confunde belleza con salud y se comenten errores ya sea con dietas exageradas o cirugías innecesarias.

—¿Nombrarla como midorexia ayuda para resolverla o es una etiqueta innecesaria?

— Si bien es cierto que esto, hace unos años, sólo era un término creado por la prensa británica y hoy es un tema del que se habla en muchos países del mundo y genera preocupación, no podemos dar garantía de que logre en algún momento jerarquía como para ser considerado un trastorno de salud mental. En caso de que así sea, se pondrán en marcha los protocolos de tratamiento necesarios, porque una cosa es verse jóvenes y sentirse orgullosos de eso, y otra muy diferente es entrar en una obsesión patológica que lleve a complicaciones físicas y psicológicas. Al no existir oficialmente como un trastorno, menos va a tener un tratamiento. De todos modos, eso no quita que no sea un tema recurrente en terapia. A veces, es necesario trabajar con la aceptación de la etapa de la vida en la que nos encontramos y de lo que esto implica.

En relación a esta pregunta, Iacub se mostró crítico en cuando a la terminología de midorexia. “Es una de estas patologías que se inventan para producir acotamientos de significados sociales, como tratar de reglamentar ciertos usos y costumbres en personas que tienen una edad o genero”, enfatizó a Infobae.

“En un momento en que estamos hablando de muchísimas variantes que apelan a la singularidad, de repente respecto a la edad volvemos a encontrar algo que de alguna manera reglamenta, ordena y restringe los movimientos o las definiciones identitarias por edad, lo cual podría considerarse como un absurdo”, agregó.

Aún así, especificó que es importante tener en cuenta que aquellas personas “que tienen mucha dificultad en situarse en su situación vital seguramente tendrán problemas para definir cuales son las actividades o no posibles para ellas, lo cual en realidad es relativo y depende de muchas variables”.

“Los cambios en el ser humano siempre son difíciles de manejar porque de alguna manera se pierden las estrategias de control. Hay ambientes en los que hay mayores demandas sobre el cultivo de lo físico, otros de lo intelectual. Es una dialéctica constante entre las experiencias individuales, las demandas sociales y los cambios, en los cuales el sujeto debe ubicarse”, aseguró.

Efectos de la pandemia

“La pandemia asustó mucho, y la gente empezó a comprender la importancia de cuidarse como única alternativa. Muchas personas empezaron a contratar entrenadores, hacer clases de yoga y ejercicios por redes. Comenzaron a entender que si no entrenan, se puede complicar. De alguna manera, la pandemia llegó para cambiar la vida a la gente y que se dé cuenta que los patrones han cambiado. Salud, familia y trabajo, hoy van en ese orden”, relató a Infobae el prestigioso entrenador Daniel Tangona, Licenciado en Gerontología, diplomado en Envejecimiento Activo y Saludable.

Y continuó: “Hoy los centros de estética no dan abasto, muchos quieren tirarse y comprar el Botox de la juventud, sin pensar en que también hay un corazón y un cuerpo. Si vos no estás bien interiormente, por más que te metas Botox se te nota en el exterior, en las actitudes de la vida. No estoy en contra de ningún tratamiento estético, al contrario, estoy muy a favor de todo lo que te mantenga vital y devuelva la autoestima que se perdió en esta pandemia. Pero mucha gente salió a comprar la felicidad a través de tratamientos, y tiene que tener un equilibrio”.

Recomendaciones para cuidar la salud adecuadamente sin convertirlo en obsesión, en la voz de Tangona.

1. Hacer los chequeos médicos necesarios y bajar el nivel de estrés

Realizar un plan de aptitud física para ver en qué situación está tu corazón para entrenar. En la época donde se habla más de nutrición y fitness, hay mas enfermos, la gente está explotando por estrés. ¿Cómo sucede esto si se estrena tanto y se come bien? Lo que pasa es que aunque hagas las cosas bien, si no se baja el nivel de estrés y se para un poco la pelota, la gente está condenada, haga lo que haga.

2. Alimentación saludable

No todo plan nutricional es para todo el mundo. Un instagrammer no puede asesorarte sobre lo que tenés que comer. El médico deportólogo nutricionista es el que debe hacer eso.
3. Hidratarse

Tomar entre 8 y 10 vasos por día. La hidratación debe estar muy bien dosificada, con los primeros 2 vasos en ayunas. La gente solo piensa en tomar cuando tiene sed, pero el líquido es vital para todo el organismo, sobre todo ahora que viene el calor para no deshidratarse. Hay un montón de situaciones que hacen que el liquido permita evaporar el calor y no te deshidrates.

4. Actividad física

Elegir las horas más prudentes para entrenar, es decir a la mañana o a última hora de la noche. La gente piensa que va a adelgazar más en horarios con calor supremo y está totalmente equivocada.

5. Respiración

Detenerse a pensar en la respiración por la mañana. Al levantarse, realizar 10 respiraciones suaves prestando atención a las inhalaciones y exhalaciones, y luego tomar 2 vasos de agua. Respirar sirve para bajar la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, es muy importante.

6. Sueño

Cada uno necesita diferente cantidad de horas de sueño, entre 6 y 8 por lo general, y dormirse antes de las 23 para lograr tener una buena calidad de sueño. Es uno de los pilares que no puede faltar.

7. No compararse

Es importante adaptarse, adaptarnos, a la edad que tenemos, ver cuál es la versión más linda que podemos conseguir de nosotros mismos. ¿Con qué peso yo me siento fantástico? ¿Con qué comida soy feliz? ¿Con qué tipo de entrenamiento me siento pleno?

El cardiólogo número 1 de Argentina, el doctor Luis de la Fuente, me dijo una vez: “prescribir ejercicio físico es arte, prescribir nutrición es arte, pero prescribir medicación también lo es. No para todo el mundo se da lo mismo. Todos somos distintos”.

No es necesario correr, se puede bailar, remar, patinar, andar en bici, caminar. Es fundamental no compararse: todos somos como nuestras huellas digitales, totalmente distintos.

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