El viejo orgullo nacional que sigue vivo en el recuerdo

7 de diciembre de 2018 | | Comentarios | 44 veces leído

“No hay coleccionista serio de autos que no tenga un Torino”. Fernando Iannone, presidente del Club Amigos del Torino, es un apasionado del auto más emblemático de la industria nacional. Junto a otros adoradores del Torino, se encarga de mantener viva la historia de un modelo que sigue en el recuerdo y que creó vínculos profundos con quienes tuvieron uno en el garage.

El Torino surgió hacia fines de 1966. Se presentó el 30 de noviembre en el Autódromo de Buenos Aires por iniciativa de James McCloud, responsable de las operaciones de Industrias Kaiser Argentina (IKA). Buscaban un modelo nacional para competir no solo contra los recientes Falcon, Chevrolet 400 y Valiant, sino, además, un automóvil apto para representar a la terminal en el automovilismo, en especial el Turismo de Carretera.

Tal es así que cuando debutó en la vuelta de San Pedro de 1967 ganó la carrera y a posterior el campeonato.

Así, además de representar el orgullo nacional con episodios épicos en las pistas como en Nürburgring en 1969, el Torino surgió como un auto nacional pero de alta gama, con tecnologías innovadoras y con un posicionamiento en precio inclusive por encima de sus competidores. La versión Coupé GS costaba en esos años iniciales 1.160.000 pesos de la época. El tope de la línea de Ford, el Fairlane LTD 6 cilindros valía un millón de pesos. Una Chevy Serie 2 ascendía a $822.000.

“Siempre tuvo más equipamiento y por ende performance y confort superior. Valoremos que fue el primer automóvil de su nicho en tener discos de freno delanteros, caja de cuatro velocidades y un tablero deportivo completo, a diferencia de sus rivales”, añade Iannone en relación al modelo que se producía en Santa Isabel, Córdoba, donde hoy se encuentra la planta de Renault, que ya en aquel entonces tenía participación en IKA.

El lanzamiento en el autódromo contó con la presencia de Juan Manuel Fangio. El quíntuple campeón de Fórmula Uno no fue sólo un actor de reparto, sino que acompañó todo el proceso de desarrollo industria y deportivo del Torino. De hecho, fue quien convenció a Sergio Pininfarina, icónico diseñador de Ferrari, a que participara en la creación del auto.

Nostalgia
“Llegué a comprarme el Torino en 1991 y nunca más quise desprenderme de él. Es como que somos amigos, compinches, tenemos un diálogo con el auto. Compartimos cada salida, cada paseo y disfrutamos como locos cada vez que encaramos un viaje largo, enderezando curvas en una ruta”, dice Jorge Ochoa, uno de los miembros del Club Amigos del Torino. Habla incluyendo al auto, como si éste tuviera sentimientos y él pudiera interpretarlos.

Una constante ente quienes tienen Torino. Mantener caliente el recuerdo de lo que fue un símbolo de status en su época. Tener un Torino era tener el auto más caro, el más veloz, el más completo del mercado nacional.

Además, en muchos casos hay un enlace con el pasado personal. Un caso es el de Mariano Onaynti, quien pisando los 40 años mantiene el Torino 380 Coupé que su padre compró 0 km en 1968. Lo adquirió en una concesionaria de Nueva Pompeya, en la Capital Federal y hoy el auto se mudó con Mariano a Entre Ríos, lejos de los pagos originales. El auto siempre tuvo un uso familiar y a partir de 1996 empezó a tener problemas y fue quedando en desuso, hasta que en 2008 falleció el padre Mariano. “Después de mucho trabajo, en 2015 lo volví a poner en marcha y lo llevé al autódromo de Buenos Aires. El Torino es lo único que me hace sentir que tengo al lado a mi viejo”, recuerda Mariano, quien mantiene en su poder hasta los certificados de los primeros services del vehículo.

Iannone, por su parte, recuerda que en su infancia vivía cerca de una ruta. “Por el sonido ya sabíamos que venía un Torino tirando cambios, lo reconocíamos a lo lejos por el particular sonido de su motor. Era un auto aspiracional y el más deportivo que existía en el país. Podía superar los 200 km/h en varias de sus versiones”, reconstruye.

Que el auto se fabricara en la Argentina tiene una revalorización extra por varios motivos. “El diseño de sus butacas era similar a las que usaba Ferrari en ese momento, poseía regulación de los asientos con memoria para volver las butacas a la posición luego de ser plegadas. Y 3 carburadores Weber en la versión 380W, que era lo último en Europa y solamente los autos deportivos de las grandes marcas lo montaban. Fue un auto de calidad que brindó algo distinto”, dice Iannone.

Vida de club
“En las reuniones del club tenemos el honor de haber convocado a distintas personalidades que estuvieron vinculadas de una manera u otra al Torino, ya sea en lo deportivo, como en la producción. Nos interesa mucho escuchar y aprender de todo lo inherente al auto en sí, a lo que fue y a cómo lo vivieron sus hacedores. Entre los últimos invitados a nuestra sede podemos citar a Oreste Berta o a Tulio Crespi”, agrega Ochoa. También menciona a Oscar Mauricio Franco, Oscar “Cacho” Fangio, Jorge Cupeiro, Nestor Jesús García Veiga, Carlos Marincovich, Luis Di Palma, Jorge Ternengo, “Chino” Rodríguez Canedo, Heriberto Pronello, entre otros.

Oreste Berta fue clave en la llegada del Torino a las pistas: en 1967 el modelo debutó en el Turismo Carretera y no tardó en ser un escollo para Ford y Chevrolet, las marcas dominantes de la competición incluso hasta nuestros días.

También fue central en la vida internacional del Torino, ya que en 1969 fue responsable junto con Fangio de la excursión más recordada del modelo: con tres unidades participaron de “Le Marathon de la Route”, una carrera en el mítico circuito alemán del Castillo del Nürb (Nürburgring), con sus más de 187 curvas y 28 kms por vuelta. La competencia era a tres días y medio, unas 84 horas, y allí el Torino n° 3 que hoy descansa en el Museo Juan Manuel Fangio de Balcarce, tripulado por Eduardo José Copello, Antonio Rodríguez Larreta y Oscar Mauricio Franco llegaron en la cuarta posición en la clasificación general, (ya que fuera penalizado por el ruido del escape roto). Y fue el automóvil que más vueltas hizo en carrera. Los rivales: Lancia, BMW, Porsche, Triumph y otras marcas de alta gama.

Un símbolo más de lo que representó el Torino.

LOS PRECIOS DE LA ÉPOCA
Dodge Coupé GTX: $ 945.000

Chevy Malibú Aut.: $ 797.883

Chevy serie 2: $ 822.108

Taunus GT: $ 852.000

Falcon De Luxe: $ 650.000

Falcon Sprint: $ 870.000

Fairlane LTD 6 cil.: $ 1.000.000

Peugeot 504 XL: $ 651.912

Peugeot 504 XSE: $ 702.164

Torino GR s/t corr. : $ 804.191

Torino GR c/t corr.: $ 847.170

Torino Berlina TS : $ 1.100.604

Torino Coupé GS : $ 1.160.983

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