Peligro al volante: crecieron 56% las multas por usar el celular al manejar

11 de enero de 2019 | | Comentarios | 72 veces leído

El celular se ha convertido en el aparato que maneja a las personas. Es así, que el conductor se pone a ver los mensajes y llamados a toda hora y en todo lugar. Esta “extensión de la mano” hace que se pueda distraer en momentos importantes, como por ejemplo a la hora de manejar.

Los ojos dejan de estar visualizando la calle para perderse ante el celular y eso puede ocasionar peligros. Se pierda la concentración y hasta se desdibuja nuestro alrededor. Lo peor de esto, es no darse cuenta del riesgo que significa a la hora de manar. Se conoció que en la Ciudad de Buenos Aires, durante 2018, hubo un 56% más de multas por manejar usando el celular. Un crecimiento respecto a 2017.

El mismo, muestra que cada vez son más los automovilistas que cometen la infracción. Es preocupante porque cuando un conductor mira el celular durante 3 segundos a 40 kilómetros por hora recorre 33 metros a ciegas: hace casi media cuadra con una venda en los ojos, en términos comparativos.

El Código de Faltas porteño sanciona manejar mientras se manipula un teléfono, o utilizando auriculares en los oídos o equipos de video. Es una infracción por la cual en 2018 se registraron 221.807 actas, contra las 142.236 del año anterior. Un incremento en un año, pese a que es una de las más difíciles de penas a detectar porque exige la presencia de agentes. En la Ciudad, con la tecnología actual, no puede hacerse a través de fotos o cámaras.

Pero a la hora de la multa, hay que contar que representa 100 Unidades Fijas, cuyo valor equivale al precio de medio litro de nafta del mayor octanaje que se vende en estaciones YPF del Automóvil Club Argentino. Y hay que desembolsar $ 1.785. Se duplica si el conductor está escribiendo un mensaje y se triplica cuando esta acción la hace un colectivero, taxista, remisero o un conductor de micros escolares.

Según los expertos, bajar la cabeza para pulsar una sola tecla demanda entre dos y tres segundos, y más tiempo conlleva una distracción mayor. Mientras que el uso del celular al volante se pena en Capital desde 2000.

Ante la acción inconsciente de los conductores, se desarrollaron nuevas ideas para fomentar la prevención. En Francia, por ejemplo y en tiempos de redes sociales, para los millenials se pensó una campaña de educación vial con un video que dice: “Cada año cientos mueren detrás del volante por enviar mensajes de texto. La mayoría de las víctimas es menor a 25 años. ¿Cómo los convencés de que no lo hagan?”. La respuesta proviene del mismo video: “Obligándolos a escribir mientras manejan”. En medio de escenas en las que a adolescentes y jóvenes durante el examen de conducir les hacen creer que, además de estacionar, esquivar conitos y dar vueltas, deben manejar y escribir mensajes del tipo “llego tarde” o “regreso luego”. De esa manera, perciben el riesgo alto que eso implica. Como una “autoevaluación” de su acción.

Paula Bisiau, subsecretaria de Movilidad Sustentable y Segura del Gobierno porteño, le dijo a Clarín que “una muy buena campaña porque trabaja sobre la falta de conciencia del peligro. Las normas son claras. Todos sabemos que al conducir hay que tener el 100% de la atención y que un teléfono la reduce. Pero pareciera que hay que exagerar para que los automovilistas entiendan que manejar y usar el celular al mismo tiempo es una locura”.

Por otro lado, también en el Área Metropolitana de autopistas se pierde la atención al volante. Según un informe de Autopistas del Sol y Autopistas del Oeste, las concesionarias de la Panamericana y el Acceso Oeste, en promedio el 13,5% de la personas usa celular mientras maneja. La cifra parece relevante pero hay que tener en cuenta que en estas vías los autos pueden ir a 120 kilómetros por hora. De ser así, apretar el teclado del celular una sola vez significa recorrer 100 metros a ciegas.

RIESGOS

Lo riesgoso de manejar el auto y el celular al mismo tiempo es que estos aparatos generan pérdida de la visión periférica, de la concentración y de los reflejos.

El Bluetooth, o comunicación con manos libres no se multa en la Ciudad, pero la Secretaria de Transporte la desaconsejan: “Tenés las manos, los pies y la visión disponible, pero parte de la cabeza está en la charla. Cuando el interlocutor no está presente se da un tipo de conversación y de demanda distinta. El copiloto también está en alerta y sigue las maniobras. En general, frente a un imprevisto o situación compleja el copiloto se calla”.

Waze o Google Maps también son distracciones. Herramientas que suelen usarse para guiarse en las calles son de riesgo. “Primero, siempre cargar una dirección con el vehículo detenido; y segundo, usar la guía en modo auditivo y no visual. No se puede manejar y estar mirando una pantalla al mismo tiempo”, dijo Fabián Pons, titular del Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM).

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