Las contradicciones contradictorias de Alberto Fernández

26 de mayo de 2019 | | Comentarios | 53 veces leído

“Néstor Kirchner siempre se negó a un acuerdo con Irán”. El fiscal Alberto Nisman citó así una declaración de Alberto Fernández en la denuncia que presentó contra Cristina Kirchner por el pacto de impunidad con Irán.

- “A mi CFK me persiguió durante ocho años!! A vos ni te registró! SOS UN IMBÉCIL PERFECTO!!! Chau pelotudo”. Alberto Fernández en Twitter contra otro usuario de esa red social que lo criticaba por su posición anti K. Año 2016.

-“En los grandes postulados no tenemos diferencias”. Fernández, ya precandidato a Presidente por Cristina Fernández para las próximas elecciones.

-“Amado Boudou es un representante de la política fashion”. El “anterior” Fernández, en una entrevista con América TV.

-“Se animaron a estatizar Ciccone para borrar las pruebas”. Mismo Fernández, julio del 2016 en canal 9, sobre el mismo tema: la responsabilidad de Boudou en el apoderamiento ilegal de la fábrica de billetes Ciccone Calcográfica.

-“Es ilegal que Boudou esté preso”. Fernández, hoy.

Las contradicciones de Fernández sobre los dichos del propio Fernández pueden ser leídas como lo que objetivamente son: contradictorias. Pero su vaivén retórico llegó tan lejos que incluso se pueden leer, ver, o escuchar, contradicciones que hasta se se contradicen entre sí.

Para Cristina Fernández, para Alberto Fernández, ese pasado pasó. ¿Será así?

El ex jefe de Gabinete de Néstor y Cristina Kirchner, Alberto Ángel Fernández, fue uno de los funcionarios más leales de los dos ex presidentes. Eso, hasta que renunció a su puesto gubernamental el 23 de julio del 2008. Desde ese momento hasta fines del 2017, fue un crítico contumaz, sagaz e hiriente de su ex jefa. Incluso militó en la oposición peronista al kircherismo. Los Kirchner finalmente se amigaron con él. Él con ellos. Tanto, que Fernández (Alberto) es la esperanza K para volver al poder en el 2019.

Alberto es el principal referente de la misma dirigencia a la que le atribuyó todo tipo de tropelías y desidias en la gestión. En política todo puede pasar. Es normal, o entendible, que una persona cambie de ideas con el paso del tiempo.¿Tanto cambió Fernández? ¿O la que cambió fue Cristina? Él aseguró en varias entrevistas que sigue sosteniendo la base de aquellos cuestionamientos.

El perdón de los Kirchner a Fernández se trata de un caso único en la dinámica vincular de esa familia con un ex funcionario que, como se dijo, fue punzante y conflictivo, un opositor feroz luego de haber sido uno de los fundadores del kirchnerismo.

En una entrevista reciente con Página 12, Alberto explicó que se reencontró con Cristina desde un punto de vista “humano” y que había “saldado” sus “cuestionamientos”.

Y puntualizó: “Soy el mismo Alberto Fernández que elogiaban cuando yo la cuestionaba a Cristina y que ahora que me acerco a Cristina me han convertido en un demonio para ellos pero no es mi problema. Es un problema de ellos que deben resolver con un psicólogo”.

Fernández dice ahora que el archivo que circula hace una semana sobre sus viejas críticas a los Kirchner lo “aburre”.

¿La dirigencia K realmente va a impulsar con energía una precandidatura presidencial sobre un ex jefe de Gabinete K al que llamaban “traidor”, entre otros adjetivos más fuertes?

De acuerdo a fuentes cercanas a los Kirchner, entre las que se encuentran intendentes del PJ bonaerense, líderes de agrupaciones sociales y ex funcionarios de las gestiones de Cristina, existe una real inquietud entre ellos por la decisión de su Jefa de entregarle de forma unilateral a Fernández la precandidatura a Presidente. Para buena parte de ellos, los más pragmático, Alberto es un viejo rival al que ahora se festeja como amigo. Fe electoral.

Para otros, aunque jamás lo dirán en público, de acuerdo a lo que pudo comprobar este diario, la frase anterior se debe escribir al revés: Fernández es un viejo amigo que pasó a ser un rival y lo seguirá siendo.
Hasta ahora, el único dirigente K que no eligió la hipocresía para opinar sobre Fernández fue el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. “Es una pésima elección”, dijo en una entrevista con Net TV. Y desarrolló el por qué: “Alberto representa a un mundo que se terminó, es neoliberal y socialdemócrata. Es antitético al peronismo. Necesitamos a un Gobierno peronista”.

Fernández fue un enemigo interno muy firme a Moreno mientras ambos convivían en el Gobierno K. El ex titular de Comercio Interior, ex socio comercial de otro de los fustigados por Fernández, el ex jefe del Ejército César Milani, detenido con prisión preventiva por delitos de lesa humanidad, ironizó respecto a las diferencias personales que tiene con el ex jefe de Gabinete: “Lo que más me molesta desde lo personal de Alberto es como toca la guitarra…”.

Un logro de Fernández-Fernández: el ex funcionario que se transformó en el símbolo de la mentira o el relato K (por las cifras insólitas y manipuladas del daba el INDEC que controlaba) se destaca ahora por decir la verdad… Moreno representa a un sector de la dirigencia kirchnerista que tuvo mucha injerencia dentro del Frente para la Victoria, y mucha representación. Moreno piensa igual que el ex titular de la AFIP, Ricardo Echegaray; o que el ex ministro Julio De Vido, por ejemplo.

Es la voz del peronismo ortodoxo que acompañaba a Cristina. Quizás todo se acomode y vuelva a militar para ella. Hasta ahora, Alberto se mostró como un precandidato “moderado”. Pero se alineó con Cristina Kirchner en el tema que monopoliza sus preocupaciones políticas: las investigaciones judiciales por corrupción.

Fernández embistió contra el Poder Judicial como si no fuera el mismo que trabajaba como nexo entre la Casa Rosada K y los tribunales. Ya como precandidato presidencial, presionó a jueces y camaristas alertando que se deberán “revisar” las sentencias contra dirigentes K.

También atacó al primer juicio oral que tiene a Cristina como acusada. Es el que investiga posible desmanejos para beneficiar con contratos de obra pública al supuesto testaferro de los Kirchner, Lázaro Báez.
El “nuevo” Fernández describió a ese proceso como “una persecución en campaña electoral”, agregó que es una denuncia “tirada de los pelos” y dijo que Cristina es “inocente”. Cuando se le preguntó por primera vez sobre el rol del ex ministro Julio De Vido en esa trama de supuesta corrupción con la infraestructura estatal, esquivó defenderlo: aclaró que no opinaría sobre “otros imputados” en esa historia. Pero con el paso de los días cambió: “La detención De Vido es ilegal”.

En marzo del 2016, en una entrevista con Maximiliano Montenegro emitida por canal 26, Fernández había sido absolutamente rotundo sobre el rol de Lázaro Báez y las irregularidades en el área encargada de la obra pública.

Incluso, defendió en esa ocasión al juez Julián Ercolini. Fue alumno suyo en la facultad. Ahora lo incluye a entre los peores magistrados de Comodoro Py.

Todo pasó cuando Canal 13 difundió las imágenes del clan Báez en la “cueva” SGI contando millones en efectivo. Dijo Fernández: “Me parece gravísimo. Si a mi me llegás a imputar una cosa así vengo y explico todo si es mentira. Y si no, me entrego”. Y fue más allá: “También está el tema Hotesur (la causa de los hoteles K), que es un caso que está tramitando Ercolini (luego aclaró que en lo instruía Daniel Rafecas). En ese expediente también van a tener explicar… En el texto de mi renuncia a la Jefatura de Gabinete yo le aconsejé a Cristina ‘oxigenar’ el Gobierno. Fue bien interpretado por la prensa: aludía que se decía que pasaba con la obra pública”.
Un elemento simpático de la campaña del precandidato Fernández es el rol que ocupa su perro, un border collie, con cuenta propia de Instagram, y que él saca a pasear todos los días por Puerto Madero, su barrio. El can se llama “Dylan”, en honor al cantante y Premio Nobel de Literatura, Bob Dylan. Es el autor del tema “Una lluvia fuerte caerá”. En una estrofa dice esto: “Vi diez mil oradores con sus lenguas rotas”.

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