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martes 27 de septiembre de 2022

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Brunno Senna, el orgullo y la presión de ser el sobrino de Ayrton

El brasileño está en Buenos Aires para correr mañaña la prueba de la Fórmula E, en Puerto Madero.
Se sienta relajado en uno de los sillones que posee el vestíbulo del hotel de Puerto Madero y se dispone a conversar sobre quien fue uno de los pilotos más significativos de la historia. Su rostro evidencia claras semejanzas con quien se consagró tres veces campeón en la Fórmula 1. Es lógico, porque el personaje en cuestión, quien se define como «un amante del asado argentino», es Bruno Senna, sobrino del mítico Ayrton, quien falleció en el Gran Premio de San Marino, en 1994.

«Siempre me generó una enorme presión ser el sobrino de Ayrton. Pero, a su vez, eso produce mucha expectativa. Es un motivo de mucho orgullo. La presión va y viene, pero el orgullo de llevar su apellido siempre estará dentro mío. Las personas que son tan fanáticas de Ayrton, que comparten sus historias y sus experiencias, siempre me hablan muy bien de él y eso me emociona mucho. Lo hace muy especial», sostiene Bruno, uno de los pilotos del equipo Mahindra Racing, que mañana competirá en Buenos Aires, por la cuarta fecha de la Fórmula E.

Muchos son los recuerdos que Bruno tiene sobre su tío Ayrton, fallecido a los 34 años. «Tenía una combinación de agresividad y precisión que lo hacía único en la competición. Durante mi infancia y adolescencia, me la pasaba viendo videos sobre él, especialmente los de las clasificaciones. Siempre corría por encima del límite. Era uno de los más fuertes en la categoría», señala el brasileño nacido en San Pablo hace 31 años.

Y agrega: «Cuando Ayrton murió, yo era muy pequeño, tenía 10 años. No tuve la posibilidad de aprender cosas técnicas de él. El mejor consejo que Ayrton me dio, como así también a todas las personas, fue el de no bajar nunca los brazos. Siempre me decía que debía trabajar duro para alcanzar mis objetivos. El era un perfeccionista en todo lo que hacía, con objetivos muy fuertes. Siempre trataba de cumplir todas sus metas. Me dejó valores muy importantes, que los llevaré siempre conmigo. Fue un gran placer haber compartido tiempo con Ayrton».

Mientras aguarda por una porción de carne argentina con papas fritas, Bruno, embajador de TAG Heuer, se refiere al legado que dejó su tío en el automovilismo: «Fue capaz de cambiar un poco a este deporte y, lo más importante, es que fue capaz de cambiar la impresión que tenía la gente sobre él. No sólo fue un gran deportista, sino que fue una mejor persona. Eso es lo más lindo, lo que quedará por siempre. Cuando me junto con gente que me habla de mi tío, lo primero que me dicen es que Ayrton era una gran perona. Después me comentan de sus destrezas arriba de un auto. En gran medida, pasa lo mismo con Fangio. Lo que dejaron va más allá del deporte mismo. Todas las personas con las que hablo me dicen que quedaron muy tocadas por Ayrton. Para nosotros, como familia, es muy interesante, muy emocionante», confiesa.

Llega el plato de comida suculento y previo al primer mordisco y a la despedida con Clarín, Bruno deja un mensaje conmovedor: «Ojalá pudiera retroceder el tiempo para ver a mi tío arriba de un auto. Muchas veces sueño con eso».