Impacto 107.3

jueves 30 de junio de 2022

Bella Vista: Cielo Claro | Ahora: 12.14°C | ST: 11.68°C

Dólar hoy: $ 130,44 | Dólar blue:$ 238,00

El correntino Sand habló de su exitoso presente en el club Lanús

Sand está hecho un pibe: a los 35 es el goleador del torneo y está a un paso de ganar otro título: “Yo siempre me tuve confianza”, dice. El oriundo de Bella Vista confesó que sueña con un gol en la gran final, ante San Lorenzo o Godoy Cruz.

En El curioso caso de Benjamin Button , una película rodada en la primavera del 2007, Brad Pitt es un hombre que nace con el cuerpo de una persona de 80 y pico de años y con el transcurso del tiempo va rejuveneciendo.

En medio de una historia de amor con Daisy, una bonita muchacha de ojos azules, su edad biológica comienza a avanzar a la inversa: sus arrugas tienden a desaparecer, su cabello crece, sus músculos se tornan cada vez más fuertes y en su cabeza afloran sueños y desafíos arrumbados en algún rincón de su mente.

El de José Sand es otro curioso caso digno de llevar a Hollywood. Pisando los 36 años (los cumple el 17 de julio), su fecha de nacimiento no se corresponde con su presente ni su apariencia. Cuando la mayoría de sus compañeros de la categoría 80 de River ya colgaron los botines o empezaron a planificar su vida fuera del fútbol, Pepe está más pleno que nunca. “Dijiste que querías jugar los 17 partidos del torneo y lo vas a cumplir”, le tira el centro Olé .

Y el 9 la clava al ángulo: “Sí, pero si la final se adelanta unos días quizás el técnico prefiera darles descanso a algunos jugadores. Sería una pena porque a Huracán nunca le pude marcar. Yo quiero jugar siempre y más con la camiseta que amo”.

-Se te ve mejor ahora que en el 2007. ¿Estás seguro de que tenés 35?
-Eso dicen, ja. Pero no me gusta compararme con mi anterior etapa. En 2007 llegué como un refuerzo más, me echaron en la primera fecha y parecía que todo iba a salir mal. Pero pude explotar, tener continuidad y lograr un título. Ahora estoy mucho más maduro, más tranquilo. Creo que con todos los avances que hay, y cuidándose mucho, los futbolistas pueden jugar más años que antes.

-Te entrenaste en doble y triple turno durante un tiempo largo para que se diera tu vuelta a Lanús, pero también se te nota más fino con la pelota.
-Es que crecí mucho en el tema de la definición, quizás ahora veo el fútbol de oto modo y eso ayuda. En el 2007 volaba porque tenía 27 años y ahora soy más de amoldarme a lo que puedo dar y a lo que necesita el equipo. Jugar tan cerquita del arco, por ejemplo, es importante para un delantero de mi edad.

-¿Esperabas todo esto?
-Estaba con mucha ilusión porque sabía que se estaba armando un gran equipo. Que había jugadores de experiencia y chicos muy jóvenes que también aportan lo suyo, aunque no creí que se iba a dar todo tan rápido. Mucha gente creyó que no iba a ser el mismo de antes, pero siempre me tuve confianza y lo estoy demostrando. Ojo: soy de exigirme mucho, eh.

-Se nota: metiste casi un gol por partido y todavía te lamentás la jugada del final contra Aldosivi.
-Sí, tenía tantas ganas de meterla que me apuré. Y la otra vez también me quedé mal por el penal errado con Banfield. No puedo errar en un clásico. Son cosas que no me las permito.

-Ahora mojaste de pecho. Era lo que te faltaba…
-Fue raro, je. Me venía muy fuerte el centro y por eso atiné a ponerle el pecho, para que entrara mansita. Si cabeceaba, tenía miedo de que se fuera. Por suerte entró y ahora sólo nos queda llegar bien a la final.

-¿Era mejor clasificarse en la fecha 16 para no correr el riesgo de relajarse en estos dos partidos?
-Si nos clasificamos ahora fue porque hicimos bien las cosas desde el comienzo. Mostramos un nivel muy alto, pero esto no se tiene que terminar acá.

-¿Preferís enfrentar a Godoy Cruz o al Ciclón?
-En una final puede pasar cualquier cosa. Y nosotros tenemos equipo para pelearle a cualquiera.

-¿Qué cambiás por un gol en la final?
-Y… es jodido porque daría muchas cosas. Menos el gol que le metí a Boca en el 2007, doy lo que sea.

-¿Es el último sueño que te queda por cumplir?
-Desde que llegué a Lanús que vivo soñando.

-¿Qué soñás?
-¿Qué sueño? Después de la final te cuento.