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jueves 8 de diciembre de 2022

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Romina Ré: «Ser mujer en el mundo de los autos me llevó a adoptar un carácter fuerte»

s la única piloto argentina que corre al más alto nivel en categorías de Europa y Asia. Habló de su fanatismo por Senna, de las sensaciones que produce la velocidad y de lo que implica hacerse un lugar en un ambiente dominado por lo masculino.
Hace poco más de una década, Romina Ré tomó una decisión que cambiaría su vida y voló hacia Europa con un sueño en la valija: ser piloto profesional de automovilismo. Con 19 años, la joven dejó San Antonio de Padua para adentrarse en un mundo que le era totalmente desconocido.

«Arranqué mi carrera de grande porque mi familia no quería que corriera. Tenían miedo. Para los pilotos, cuando arrancan grandes, es muy difícil aspirar a una carrera internacional y yo empecé a los 18 años, porque mi papá ni siquiera quería que sacara el registro», recordó.

Aún cuando su comienzo en el ambiente de los autos no fue en las categorías infantiles, como suele suceder entre los pilotos que llegan a ser profesionales, la argentina logró construir un camino de éxitos. Viajó a Europa sola y sin el consentimiento de sus padres, con el objetivo de participar en una selectiva de pilotos. Rápidamente logró conseguir sponsors y se quedó.

«Fue un trabajo duro hacerme un lugar, tuve que pagar un derecho de piso. Más allá de que era un mundo de hombres al que yo ya estaba acostumbrada, se trataba de otro continente, con otra cultura y a un nivel mucho más profesional», reveló.

Ré entendió que, con casi 20 años y prácticamente sin experiencia, ya no iba a tener chances de llegar a la Fórmula 1. Es por eso que tomó la determinación de otorgarle lo que denomina «un plus» a su carrera.

«Comencé a correr en diversas categorías y, a la vez, empecé a incursionar como piloto tester o de desarrollo, que era algo que no estaba muy visto en Europa por fuera de los equipos de Fórmula 1. De a poco, me fueron recomendando entre los equipos y así terminé trabajando para las fábricas más importantes de Europa. No solo haciendo pruebas de desarrollo para el mercado de autos de carrera, sino también dando cursos en equipos, algo que no estaba en mis planes y que me posicionó muy bien. Ese un plus que otros pilotos no tienen», remarcó quien hoy trabaja para la marca francesa Beta Epsilon, una de las más importantes en fabricación de autos de carrera.

La joven sostuvo que su sueño es terminar su carrera «en lo más alto» y aseguró que el haber logrado tantos éxitos en tan poco tiempo le permitió ir cambiando sus objetivos con el correr de los años.

«Mis metas van cambiando todos los días. En determinado momento quise posicionarme como piloto de desarrollo y lo hice. Luego intenté incursionar en el mercado asiático, que es donde hoy en día están los mejores circuitos, a donde va la Fórmula 1 y donde está el dominio económico a nivel deportivo, y también logré incursionar allí. Hace poco participé de la Máster Series de China, donde me contrataron como piloto figura y fue una experiencia alucinante. Después, me planteé debutar en GT, algo que tenía previsto para este año, y se me dio en el 2013 con Ferrari. Me pongo objetivos cortos y estos van cambiando todo el tiempo, porque logro cumplirlos», dijo orgullosa.

Esta fanática del surf y de Ayrton Senna, quien lleva tatuado el nombre del fallecido piloto brasileño, elige entre sus circuitos favoritos para correr a los de Ímola (donde tuvo su trágico accidente el tricampeón de la Fórmula 1) y Monza, en Italia, y a los de Sepang y Shanghai en Asia.

«Estar arriba de un auto produce mucha adrenalina, pero también una mezcla entre disfrute y tensión, que no llega a ser miedo. Se generan unas cosquillas en la panza», confesó y aseguró que, aunque le gustan algunos pilotos de la actualidad como Vettel o Hamilton, prefiere tomar como referentes a los de otras épocas.

La vida como piloto profesional requiere de ciertos sacrificios y la argentina sabe sobrellevarlos con entereza. Pese a que admite el peso que conlleva ser una especie de «nómade», también reconoce que, al llevar tantos años viajando, ya no se imagina su vida de otra manera.

«Si bien a lo largo de estos diez años hice muchos amigos en todo el mundo, en el proceso de los viajes estoy sola y eso es difícil. Paso mucho tiempo con personas distintas y el día a día se hace cuesta arriba. Pero, entiendo que todos los que intentan hacer algo diferente y llegan a niveles importantes en su carrera, resignan mucho en la parte personal», destacó.

Actualmente, la piloto es parte del equipo que dicta el Máster de Ingeniería de competición en la Universidad de Madrid. Cuando vuelve a Argentina, da clases a niños y niñas en la escuelita de karting del kartódromo de Buenos Aires. Allí vuelca toda su experiencia a los jóvenes que dan sus primeros pasos en el mundo del automovilismo.

A pesar de que disfruta de visitar a su familia y de estar con su gente, la joven de Padua siente que no podría insertarse de manera profesional en las categorías de autos nacionales: «Acá no se usa el tema de los testers y, si se hiciera, no se pagaría. Yo me sentí profesional el día que empecé a cobrar por lo que hacía, el día que mi recibo de sueldo decía ‘piloto de autos de carrera’. Es maravilloso vivir de lo a uno le gusta y realmente siento que no podría hacer eso en Argentina al nivel al que estoy acostumbrada. Las categorías de acá no se parecen a lo que yo ya hice y sería como bajar un escalón».

Los estereotipos y las pautas culturales no suelen vincular de manera profesional a las mujeres y a los automóviles. Las que se animan a romper con estos preconceptos son, frecuentemente, víctimas de discriminaciones e inequidades que obstaculizan su pleno desarrollo.

En ese marco, Ré se sinceró respecto a lo que implica ser mujer en un mundo dominado por lo masculino: «En el ambiente del automovilismo hay mujeres, pero somos pocas. En Argentina, a este nivel, soy la única y la realidad es que me hacen sentir todo el tiempo el hecho de ser mujer. Sin embargo, creo que eso me ayudó a adoptar un carácter fuerte a nivel personal y deportivo. Eso me dio mucha seguridad conmigo misma».

«Los prejuicios pesan y no es fácil lo que hay que aguantar. Yo me fui a Europa con poco presupuesto y casi sin experiencia. Llegué al lugar en el que estoy porque supe ser perseverante y por aguantarme cosas que no son fáciles», agregó.

Finalmente, dejó un consejo para aquellas jóvenes que deseen incursionar en el automovilismo: «Tienen que confiar en sí mismas. Cuando pasa eso, no hay nada del afuera que te pueda derrumbar. Es importante el incentivo y creer en una misma, sin importar lo que digan desde afuera».