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jueves 18 de agosto de 2022

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La desesperación de la expareja de Sergio Denis: no llega a fin de mes y vive en una pensión sin sus hijos

Verónica Monti busca un trabajo que le permita alquilar un inmueble para volver a vivir con los nenes que hoy están a cargo de su abuela.
Verónica Monti, la última pareja de Sergio Denis, está pasando un mal momento: no tiene trabajo, el dinero no le alcanza, vive en una pensión y está lejos de sus dos hijos.

“He tenido momentos complicados, pero mis hijos son mi razón para levantarme cada día, para estar bien y pelearla. Salvador y Franca realmente son todo para mí”, dijo al aire de Mitre Live sobre sus hijos de 7 y 9 años.
Sin un trabajo fijo, Monti no cuenta con los recursos económicos para poder alquilar un departamento, por lo que desde hace un tiempo se encuentra en una pensión. Como allí no aceptan menores, los nenes están al cuidado de su abuela materna, pero todas las mañanas ella los va a buscar para llevarlos al colegio y los retira para hacer los deberes.

Al hablar de su difícil presente, la expareja de Sergio Denis explicó que ella venía mal pero que la pandemia la terminó de hundir y le está costando muchísimo remontar.

“Yo siento que hoy no vivo, sobrevivo. Me estoy dedicando pura y exclusivamente a ser mamá. Estuve laburando un tiempo en un bar pero creo que hay una edad para todo”, explicó la mujer de 43 años.

En ese sentido, señaló que pagaban tan poco que le resultaba imposible mantenerse. Y añadió: “Los chicos crecen por minuto. Los míos están en una edad en donde las zapatillas de marzo ya no les sirven. Todo es carísimo. Hay un desfasaje de precios, el supermercado, la ropa”.
“Me está costando muchísimo remontar la situación económica, conseguir un laburo que me permita costear los gastos de dos chicos chiquitos. Extremadamente difícil. Mis hijos son todos para mí, pero me está costando mucho vivir en este país hoy. El día a día es un remar constante. Sin parar. Estás siempre hasta el cuello, con la plata justa. Es difícil”, reclamó.

Sin embargo, no pierde las esperanzas de que la situación mejore y de que ella pueda conseguir un trabajo que le permita alquilar una vivienda para volver a vivir con los nenes. Según expresó, su mayor golpe anímico fue ver que no podía vivir con Salvador y Franca: “Eso me liquidó. Ellos se quedaron con mamá. Los veía todos los días igual. Yo estaba viviendo en una pensión. No despertarme y acostarme con ellos me liquidaba. Lloraba todas las noches, aunque los veía. Es imposible”.