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jueves 30 de junio de 2022

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Ahora dicen que los ‘caracoles gigantes’ pueden transmitir meningitis

El molusco ya tiene larga data de presencia en la región. En Puerto Iguazú se registraron los primeros en un barrio llamado Rivera, en 2010. Y, en comparación con la población de la especie en esa zona de frontera, para los técnicos en Corrientes todavía estamos “a tiempo” de evitar que el caracol gigante se transforme en plaga.
El hallazgo de ejemplares de Achatina fúlica en cuatro viviendas de la capital correntina disparó la alerta de autoridades del SENASA. Explican que actúa como portador de otros parásitos que transmiten meningoencefalitis y angiostrongilosis abdominal.

El barrio Yapeyú, en viviendas cercanas al Pujol, fue el epicentro del hallazgo que llamó la atención de medios de todo el país en los últimos días: caracoles gigantes.
La novedad, además de la curiosidad que despertó, vino acompañada de una alerta emitida por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), a través de la cual se advertía sobre la sospecha del molusco en la capital correntina. A partir de allí, también el Ministerio de la Producción provincial emitió por su parte una alerta, relacionada con el riesgo por posibles daños en cultivos, considerando la peligrosidad de la especie, una de las 100 más peligrosas. Ambos estamentos acompañaron sus mensajes de “alerta” con una lista de advertencias que se podrían resumir en “no manipular a los caracoles bajo ninguna circunstancia”.

No obstante, desde las entidades oficiales no se difundieron luego mayores precisiones sobre el hallazgo.

Consultados en el SENASA, que posee una dirección específica dedicada a la investigación de estos caracoles gigantes, brindaron ahora más detalles: estos moluscos de grandes dimensiones, que pueden medir un promedio de 10 centímetros en su caparazón, habrían llegado hasta suelo correntino hace varios meses. Según los vecinos de la vivienda en que se detectó la mayor densidad de población, los habría utilizado gente dedicada a la comercialización de carnadas para pesca, que, según deducen, habría incluido entre sus ofertas para pescar a los caracoles gigantes.

“Se sabe que en Brasil, en donde proliferan los caracoles africanos, son muy utilizados como carnada de pesca. Así es que los técnicos que practicaron el monitoreo, al tomar conocimiento de que la vivienda en la que se encontraron los caracoles en Corrientes fue habitada por alguien que vendía productos de pesca, la deducción fue esa”, explicó a este medio Enrique Giménez, especialista en el tema en la oficina del SENASA en Puerto Iguazú (Misiones). Además de esa casa, en las inmediaciones de la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, los caracoles se encontraron en cuatro viviendas más”, precisaron.

La información sobre la existencia de los “megacaracoles” había llegado primero a oídos de personal del museo de Ciencias de La Plata, y desde ahí, a autoridades regionales del SENASA.

Sin embargo, el molusco ya tiene larga data de presencia en la región. En Puerto Iguazú se registraron los primeros en un barrio llamado Rivera, en 2010. Y, en comparación con la población de la especie en esa zona de frontera, para los técnicos en Corrientes todavía estamos “a tiempo” de evitar que el caracol gigante se transforme en plaga.

“Dependerá mucho de la colaboración de los vecinos. Normalmente la gente los pone en una bolsa de basura y los tira, pero de ese modo queda vivo. Y como tiene una alta tasa de proliferación, puesto que son hermafroditas, con dos ejemplares alcanza para proliferar en donde estén”, aclaró Giménez.
Pero, además de la amenaza sobre cultivos y plantas (son polífagos y se alimentan de cientos de especies de vegetales), los caracoles africanos actúan como huéspedes de parásitos que pueden causar otras enfermedades. Esta especie africana puede actuar como huésped de nemátodos del género Angyostrongylus. Dos especies de este género, A. cantonensis y A. costaricensis se destacan desde el punto de vista sanitario al representar un riesgo para la salud humana. El primero de ellos es causante de meningoencefalitis y el segundo es agente causal de angiostrongilosis abdominal. “Los caracoles pueden o no estar contaminados. De los encontrados en Misiones, que fueron analizados, no se encontró contaminación. Pero la recomendación principal es no manipularlos”, determinó.