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jueves 6 de octubre de 2022

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Cada 6 segundos un ACV mata a una persona

Cada año, 17 millones de personas sufren un accidente cerebrovascular. 6 millones no sobreviven. Desde Canadá, un neurólogo cuenta todas las novedades científicas.-
El 29 de octubre se celebra el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), con el objeto de concientizar a las personas sobre esta afección que puede causar la muerte o dejar secuelas físicas o mentales irreversibles. El reconocimiento temprano de los síntomas y la atención médica a tiempo pueden reducir considerablemente las posibilidades de muerte o discapacidad.

El neurólogo Luciano Sposato es miembro de carrera clínica en el Departamento de Ciencias Neurológicas Clínicas del «London Health Sciences Centre» de la Universidad de Western Ontario, London, en Canadá. Además, es miembro de la American Stroke American Heart Association y de la Junta Editorial de «Frontiers in Neurology». Desde Canadá y en una entrevista con Infobae, aseguró que la tecnología ayudará a disminuir las alarmantes cifras del ACV y que las personas que padecen fibrilación auricular tienen cinco veces más posibilidades de sufrirlo.

En los últimos años ha surgido una tendencia enfocada al automonitoreo de las funciones vitales, como en el caso de la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal, entre otras. La detección de la fibrilación auricular se ha convertido es una prioridad, de modo tal de facilitarle a la población la autodetección de esta peligrosa arritmia.

«Durante los últimos años se han desarrollado varios estudios y todo indica que el 2015 será el año del auge de las tecnologías destinadas a monitorear el ritmo cardíaco, para que cada uno pueda detectar la fibrilación auricular y consultar a un especialista», comentó Sposato. «Relojes, teléfonos celulares, aplicaciones, dispositivos portátiles especiales, los clásicos tensiómetros electrónicos y hasta parches que monitorean el ritmo cardíaco estarán disponibles en breve y su uso, en pocos años, será tan masivo que probablemente la cantidad de personas diagnosticadas con fibrilación auricular aumente de una manera sin precedentes. De esta manera, más pacientes recibirán el tratamiento adecuado y más accidentes cerebrovasculares serán prevenidos en un futuro cercano».

– ¿Qué es un accidente cerebrovascular (ACV)?

Es un problema neurológico que ocurre cuando una arteria cerebral se tapa o se rompe. Si la arteria cerebral se tapa por un coágulo o un trombo se produce un ACV isquémico, que no es más ni menos que un infarto cerebral, igual que los que ocurren en el corazón. Si la arteria se rompe se produce una hemorragia en el cerebro, eso se llama ACV hemorrágico o hemorragia cerebral. Dependiendo de dónde ocurran o en qué parte del cerebro se produzcan, van a producir distintos síntomas, que son las presentaciones clásicas del ACV

– ¿Cuáles son las causas de un ACV?

La principal causa para cualquier tipo de ACV es la hipertensión arterial y es responsable de la gran mayoría de los casos, ya sea directamente produciendo daños sobre las arterias, o indirectamente afectando a otros órganos como el corazón, induciéndolo a que desarrolle fibrilación auricular y de esa forma se produzcan embolias o viajes de coágulos desde el corazón hacia el cerebro.

Después tenemos otros factores de riesgo que pueden predisponer a tener un ACV y a que se tapen las arterias, como la diabetes, la obesidad, el cigarrillo, el sedentarismo, el uso de algunas drogas, etcétera.

– ¿Cuáles son las señales de alerta?

Uno de cada cuatro ACV son precedidos por algo que se llama «accidente isquémico transitorio», que es como una isquemia que ocurre durante segundos en los que se tapa una arteria. Cuando ésta se destapa la función del cerebro vuelve a la normalidad. Los síntomas de estas isquemias transitorias son los mismos que los de un ACV, pero con la diferencia que duran unos pocos minutos.

Empiezan siempre de golpe, súbitamente, y por lo general afectan la mitad del cuerpo. Entre ellos están: tener dificultad para hablar o entender lo que se nos está diciendo, tener una debilidad o pérdida de fuerza súbita en la mitad del cuerpo, tener problemas para ver en la mitad del campo visual y, en casos un poco menos frecuentes, falta de coordinación de un brazo o una pierna o pérdida de equilibrio. En algunos casos, hay dolores de cabeza muy intensos que comienzan de forma súbita y suelen ser el reflejo de una hemorragia cerebral.

– ¿Cuáles son las posibilidades de recuperación de un paciente?

Dependen de la severidad del ACV. No es lo mismo uno que ocupa una pequeña parte del cerebro, que uno que ocupa un tercio o dos de un hemisferio. Ese es el primer factor que va a determinar las chances de recuperación. Después, por supuesto, la edad del paciente. Si es joven tiene más chances de recuperación, que alguien de más edad.

Respecto a las chances podemos decir que un 25% queda con consecuencias leves o prácticamente sin secuelas; otro 25% queda con secuelas moderadas; otro con secuelas severas y el restante 25%, al cabo de un año aproximadamente, fallece. Eso contado desde el momento que tuvo un ACV hasta que ha pasado un año.

– Cómo está posicionada América Latina para atender a una persona que padeció un ACV?

Depende las regiones que analicemos. Si hablamos de Chile podemos decir que se ha hecho un gran trabajo en la organización del tratamiento agudo. Eso, gracias a los primeros estudios epidemiológicos que mostraron cuál era la situación en ese país. Después, por el trabajo conjunto de neurólogos, de sociedades científicas, del parlamento y del gobierno: así se ha garantizado que la gran mayoría de la población, si quiere consultar en algún centro, pueda recibir el tratamiento correspondiente para tratar su ACV.

En Argentina la situación es un poco distinta. Si bien la población está muchísimo más informada, la cantidad de gente que puede acceder al tratamiento -que es standard en todo el mundo- es realmente muy baja y queda muchísimo por hacer. Sé que otros países de Latinoamérica están trabajando en ese sentido pero no tengo datos exactos acerca de si están mejor o peor, pero imagino que la realidad debe ser similar a la de la Argentina.

– Cada vez se ven más casos de ACV en pacientes jóvenes, ¿esto siempre fue así o algo cambió en estos últimos años?

Lo que ha empeorado muchísimo en los últimos años es la calidad de vida. Me refiero a hacer menos ejercicio, domir menos horas, estar más estresados, que la gente esté un poco más deprimida también… Son todos factores que, en estudios epidemiológicos, han demostrado que se asocian a un mayor riesgo de padecer un ACV. Y por supuesto, el mayor auge de las drogas ilícitas hace que el consumo de cocaína también aumente el riesgo de padecerlo.