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martes 29 de noviembre de 2022

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Ejecutaron a la mujer para la que Francisco pidió clemencia

A Kelly Renee Gissendaner, de 47 años, le aplicaron una inyección letal. Estaba presa por el crimen de su marido. Ni la mediación del Papa pudo frenar este fatal desenlace.
Ni la petición de clemencia del papa Francisco pudo evitar su ejecución. Tampoco la frenética actividad de su equipo de abogados, que en las últimas horas presentaron hasta tres apelaciones ante la Corte Suprema de Estados Unidos para detener la condena.

Kelly Gissendaner se convirtió en la madrugada del martes al miércoles en la primera mujer en ser ejecutada en el estado de Georgia (Estados Unidos) en 70 años.

Es además la decimosexta mujer que recibe el máximo castigo en todo el país desde que la Corte Suprema de EE.UU. reinstaurara la pena de muerte en 1976.

Su conversión a la fe cristiana y su buen comportamiento en la cárcel no fueron suficientes para salvarle la vida.
Ejecución por inyección letal

Kelly Renee Gissendaner, de 47 años, fue ejecutada a las 12:21 de la madrugada del miércoles (04:21GMT) con una inyección de pentobarbital en la prisión estatal de la ciudad de Jackson.

Gissendaner fue condenada en febrero de 1997 por la muerte de su esposo, Douglas Gissendaner, si bien el crimen lo perpetró su amante, Gregory Owen.
La seguridad del centro penitenciario de Jackson fue reforzada en las horas previas a la ejecución.

Owen, que fue quien apuñaló a Douglas hasta la muerte, aceptó un acuerdo con la fiscalía y testificó contra Gissendaner. Fue sentenciado a cadena perpetua por su implicación en el crimen y a partir de 2022 puede optar a la libertad condicional.

Gissendaner prefirió no pactar y se sometió a juicio, en el que fue condenada a muerte.

Mediación del Papa
Antes de la ejecución hubo varias tentativas para lograr clemencia para Gissendaner.

La más llamativa fue la intervención del papa Francisco a través de su representante diplomático en Estados Unidos, el arzobispo Carlo Maria Vigano.

Vigano envió el martes una carta a la comisión de perdones y libertad condicional de Georgia en la que escribió que, si bien no pretendía minimizar la gravedad del crimen, imploraba la conmutación de la pena de muerte «por una sentencia que refleje mejor los valores de justicia y piedad».

Vigano citó el vibrante discurso del Papa de la semana pasada ante ambas cámaras del Congreso de EE.UU. en el que Francisco pidió la abolición de la pena de muerte.

Denegación de clemencia
Sin embargo, la mediación del Papa no hizo que las autoridades decidieran perdonarle la vida a Gissendaner.

Así como tampoco sirvieron los llamados de clemencia realizados por su familia y equipo de abogados.