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domingo 26 de junio de 2022

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El conmovedor relato de una víctima de un cura acusado de pedofilia en Corrientes

«Creo que llegó la hora de hablar y de contar mi verdad, por la cual denuncié y por la cual esta persona estuvo presa desde 2011 hasta hoy en día, que fue liberado luego de que el obispo de Goya haya pagado una fianza», afirmó Ramírez, quien sufrió abusos por parte de Domingo Pacheco, entre sus 15 y 17 años, tras ganar la confianza de sus padres.

Según el duro relato de Ramírez, él pertenecía al coro de la iglesia Santa Rita cuando conoció a Pacheco, quien luego de contactarse con él, pidió hablar con sus padres «para que le firmen el permiso para que mi hermano y yo vayamos a trabajar con él a un proyecto que tenía de trabajar sobre la Biblia en internet. Mis padres confiaron en su condición de sacerdote, tras lo cual vamos con él».

«Cuando empezamos, todo era muy lindo y agradable, hasta que una mañana me dijo que ‘en la pieza de arriba tengo una computadora más rápida», y le dijo a mi hermano que ‘nos vamos arriba a trabajar y ahora bajamos’. Y cuando subimos a la pieza, no había ni una computadora y ni bien entramos trancó la puerta y le pregunté qué hace, y me dice ‘no digas nada que va a ser peor’, y ahí me tomó por detrás, me apretó, y fue la primera vez que ocurrió esto», relató crudamente Ramírez.

Tras ese hecho, fueron casi dos años de abusos diarios, tiempo durante el cual, según aclara el joven, el sacerdote «era amigo de la familia, compró la confianza de mis padres y ellos así no desconfiaron nada», y aseguró que no hubo comentarios ante sus familiares ya que «él me amenazaba con que iba a ser peor. Y cuando yo le decía que iba a ir preso, me decía que nadie me iba a creer».

Además, denuncia que lo más grave es que la plata de las colectas se utilice para fines como éste, ya que, según sus palabras, el vehículo que fue vendido para poder abonar la fianza fue adquirido con el dinero que habitualmente se conseguía de las colectas.

«La Justicia de Corrientes se comportó bien, pero si el obispo no pagaba la fianza, el abusador seguía en prisión. Sigo creyendo en la Justicia y en Dios, que está en mi sangre, en mi fe», finalizó Ramírez.