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jueves 30 de junio de 2022

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¿Es realmente seguro viajar en un crucero?

Accidentes graves por malas maniobras de la tripulación o por desperfectos técnicos, incendios a bordo, caídas de pasajeros o intoxicaciones alimentarias masivas… ¿Puede un viaje placentero convertirse en una pesadilla?.
Hace poco más de dos años, la tragedia a bordo del Costa Concordia –el barco más grande construido en Italia- mantuvo en vilo al mundo entero e hizo sonar todas las alertas: ¿qué tan seguro es viajar en un crucero?

Eran casi la diez de la noche del 13 de enero de 2012 cuando el lujoso barco naufragó frente a la isla de Giglio, en la región italiana de Toscana, en el mar Mediterráneo. La causa fue una arriesgada e irresponsable maniobra del capitán, Francesco Schettino, quien quiso aproximar demasiado la nave a la isla lo que provocó que el Costa Concordia terminara estrellándose contra las rocas y que se abriera una gigantesca vía de agua de 70 metros de longitud a lo largo del casco, la que terminó siendo la sentencia de muerte del barco y de 32 pasajeros. Las escenas del rescate de los 4197 evacuados fueron dramáticas y la remoción total de los restos del barco aún no pudo terminarse

Sin embargo, este no había sido el primer accidente que había sufrido ese crucero. El 22 de noviembre de 2008, mientras su capitán se encontraba maniobrando para atracar en el puerto de Palermo, una fuerte ráfaga de viento lo hizo golpear contra un muelle flotante, lo que le provocó una gran avería en la banda de estribor. El daño fue reparado con los pasajeros a bordo durante las escalas programadas.

«Un viaje en crucero es tan seguro como la gente que lo maneja. La máquina va para donde la lleva una tripulación. Por eso, es muy importante que se respeten todas las normas de seguridad. La tragedia del Costa Concordia sucedió por no acatarlas. En ese caso, la falta de disciplina del capitán fue la que causó el desastre, ya que se le antojó «pasear» por una zona muy peligrosa. El 90 % de los accidentes marítimos ocurren en zonas costeras o en entradas y salidas de puertos porque son lugares restringíos donde no hay calado o hay piedras y hay que respetar el boyado de los canales», expresó el ingeniero naval, Miguel Groube, director de la carrera de ingeniería naval del Instituto Tecnológico de Buenos Aires y quien actualmente se encuentra trabajando en la reparación y modernización del rompehielos argentino, Almirante Irízar.

«Hay empresas de cruceros que cuidan muchísimo la seguridad de sus barcos y se preocupan de ella hasta en los más mínimos detalles. Los italianos se manejan con un capitán que hace todo: maneja el barco, atienden a los pasajeros, cena con ellos, etc. En cambio, los sajones tienen dos capitanes: uno que se encarga de las relaciones públicas y otro que solamente se ocupa de manejar el crucero», indicó Groube, quien explicó que luego de este accidente el «zafarrancho» o, lo que se conoce como simulacro de evacuación, comenzó a ser de participación obligatoria para todos los pasajeros apenas el barco zarpa del puerto.

Pero no solo una mala maniobra del capitán puede poner en peligro la seguridad del crucero y provocar que unas soñadas vacaciones se conviertan en una pesadilla. Hace un año, el 10 de febrero de 2013, los 4.200 pasajeros que iban a bordo del Carnival Triumph vivieron los que seguramente serán los peores días de su vida cuando el crucero estadounidense estuvo varios días navegando a la deriva por las aguas del Golfo de México, luego de que se produjera un incendio en la sala de máquinas.

Antes de que se produjera el rescate, los pasajeros vivieron días tormentosos ya que los baños no funcionaban y la comida era escasa. Ann Barlow, una de las pasajeras, dijo a CNN que el olor a bordo era «abrumador, repugnante y de lo peor» y que los tripulantes distribuían vino y cerveza gratis para contentarlos.

«Un incendio es la situación más peligrosa que puede ocurrir a bordo. También puede haber fallas técnicas importantes. Las sociedades que reglamentan la seguridad de los barcos tienen normas muy estrictas pero a veces las compañías no las respetan», indicó. «Hay que insistir en la capacitación de toda la tripulación y respetar religiosamente las reglas de navegación y del buque».

Otra de las situaciones más temidas a bordo son las intoxicaciones alimentarias. Días atrás, unas 600 personas presentaron trastornos gastrointestinales en el segundo de los diez días que planeaban estar a bordo de un crucero de la empresa Royal Caribbean, sufriendo de vómitos y diarrea. «Después de las consultas entre nuestro equipo médico y los representantes de los centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, pensamos que lo correcto es traer a nuestros clientes a casa de forma anticipada, y utilizar el tiempo extra para desinfectar el barco aún más a fondo», manifestó la empresa en un comunicado, poniendo fin a la odisea de los pasajeros que vieron truncas sus vacaciones.

«Los alimentos crudos, en especial la carne, el pollo, el pescado y sus jugos, pueden contener microbios peligrosos que pueden contaminar a otros durante la preparación y el almacenamiento de la comida. Es conveniente mantener separados los crudos de los cocidos y los viejos de los frescos. Un alimento cocido puede contaminarse con el más mínimo contacto con los crudos o con una superficie o utensilio que haya estado en contacto con éste», advirtió el Dr. Donato Manniello -especialista en medicinas alternativas y experto en hábitos saludables.

Manniello aseguró que el gran problema en un crucero no es solamente la calidad de los alimentos, como los conservan y como los cocinan, sino la cantidad de variedad de comida en los buffets. «Los viajeros están en un «all inclusive» y se dan el lujo de comer y beber más de lo que el organismo puede realmente soportar. Las malas combinaciones de todo tipo de alimento van provocar rápidamente indigestiones con fermentaciones», aseguró.

El especialista sostuvo que hay reglas de higiene que tienen que ser respetadas a bordo de un crucero. «Las normas dependen seguramente de cada país. Realmente es una parte que no está a la vista del pasajero y podemos tener dudas en cuanto al respeto de todas estas reglas. El pasajero también tiene la responsabilidad de nutrirse correctamente, no comer y beber más de lo debido. Pero como resistir a esas entradas y platos de todo tipo, postres interminables… ¡Es la elección de cada uno!», advirtió Manniello.

La conservación de los alimentos a bordo es un tópico fundamental en la seguridad de un viaje de este tipo. En diálogo con Infobae, la licenciada María Florencia Roa -nutricionista de la Fundación Cardiológica Argentina- que las carnes, los pescados y sus productos derivados deben mantenerse en estado fresco, refrigerados a 5º C como máximo, y convenientemente envasados, durante dos a tres días. Los huevos deben ser almacenados en refrigeración, en envases que garanticen la integridad de la cáscara y sólo deberán lavarse con agua en el momento en que vayan a ser utilizados.

Las frutas y verduras deben conservarse separadas de otros alimentos, a fin de evitar que los restos de tierra y polvo puedan producir contaminaciones cruzadas y de otros alimentos en las zonas de preparación y cocinado. Los secos o deshidratados, como cereales, legumbres y derivados deben almacenarse en lugares bien ventilados. Resulta apropiado disponerlos de forma ordenada, en estanterías a una distancia del suelo de 5 cm como mínimo y alejados del ataque de insectos y roedores, en envases resistentes.

«De llevarse a cabo todas las medidas de control y conservación, y que seguramente las grandes compañías de cruceros observan, no habría inconvenientes para disfrutar de un viaje placentero, y de los deliciosos platos que estas maravillosas embarcaciones ofrecen», sostuvo Roa.

Pero, ¿toda esta clase de situaciones a bordo es tenida en cuenta por las personas que planean viajar en un crucero? En diálogo con Infobae, la licenciada en turismo Zianna Risez, contó que estos incidentes no influyen en la disminución de las contrataciones, ya que por lo general los pasajes se compran con una anticipación de varios meses para aprovechar los grandes descuentos que ofrecen las compañías, como menores gratis o 2×1. «Es poco común que estos viajes se contraten sobre la fecha. Cuando pasan este tipo de accidentes o de intoxicaciones la gente ya tiene su pasaje pago. Las personas que gustan viajar en cruceros les dan mucha importancia a la comida y a la bebida. No se preocupan mucho por los paisajes o por conocer a fondo los destinos. Este tipo de viajero es muy particular: es un turista pasivo que quiere tener todo servido y solucionado y al que solo le interesa tener una vista rápida de los lugares que el barco visita. El turista activo, ese que le gusta conocer a fondo y recorrer, no viaja en crucero», explicó Risez.

La entrevistada contó que muchos padres que se acercan a consultar para contratar un crucero por primera vez se interiorizan por las medidas de seguridad para los niños. «La gente pregunta qué pasa con los chicos, si corren algún riesgo de caerse, lo cual es imposible salvo que vayan a una zona no habilitada para estar con menores de doce años. Además, el barco está cubierto del piso 4 al 11».

Risez sostuvo que los pasajeros que viajan con niños reciben los chalecos para éstos antes de zarpar y que los de los adultos se encuentran en el camarote. Además, los chicos tienen una pulsera en su muñeca, en la cual se establece el punto de encuentro en caso de emergencia. Para los adultos, esta indicación está en las tarjetas personales que se les da antes de embarcar, donde también figura el número de mesa que tienen asignada para la hora de la cena. «Antes de embarcar, el pasajero ya sabe qué barco salvavidas tiene asignado si algo malo sucede en el crucero», finalizó.