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lunes 5 de diciembre de 2022

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Hipertensos, obesos y embarazadas son más propensos a padecer apneas de sueño

Bajo el lema «Respirá bien, dormí mejor, es salud», este viernes 14 de marzo se celebra por séptimo año consecutivo el Día Mundial del Sueño, que tiene como objetivo centrar la atención en las frecuentes quejas que provocan los típicos trastornos, como los ronquidos o la apnea obstructiva al dormir.

El Síndrome de Apnea Hipopnea Obstructiva en el Sueño (SAHOS) es una enfermedad prevenible y tratable que, junto al Asma y la EPOC se presentan como las más frecuentes en la patología respiratoria. El SAHOS está caracterizado por la presencia de ronquido habitual y pausas respiratorias por colapso de la vía aérea durante el sueño llamadas apneas. El modo de salir de esta interrupción del flujo respiratorio es con un microdespertar para hacer posible retomar la respiración. La repetición de estos episodios de esfuerzo respiratorio, reducción del oxígeno y microdespertares durante el dormir produce fragmentación del sueño, siendo su consecuencia directa un mal descanso, distracción, cefaleas, ansiedad, cansancio y somnolencia diurna.

La necesidad de “compensar” ese trastorno de sueño se presenta en situaciones donde esto es incompatible o donde puede ser peligroso, como la conducción vehicular. Se estima que hasta un 20% de las muertes en carretera estarían relacionadas directa o indirectamente con apneas en el sueño, lo cual es un dato de importancia para los conductores particulares y profesionales. La prevención de los accidentes de tránsito se basa en la consideración de varios factores humanos, que pueden ser modificables con la educación, la correcta higiene del sueño, la evitación del alcohol al conducir y el control de los trastornos respiratorios en el sueño.

Asimismo puede estar acompañado de reflujo gastroesofágico dado por el esfuerzo respiratorio intentando abrir una vía aérea cerrada, boca seca a la noche o en la mañana, debido a la respiración bucal; y nicturia, que es la necesidad de orinar durante la noche.

A medida que se avanza en su conocimiento, esta enfermedad nos sorprende con sus asociaciones a distintas patologías de otras especialidades médicas. Desde hace más de una década se demostró la relación causal con la mayoría de los problemas cardiovasculares, como las arritmias cardíacas, infartos, accidentes cerebrovasculares y especialmente con la hipertensión arterial. Se calcula que 1/3 de los hipertensos podrían padecer estas apneas y un porcentaje mucho mayor si la hipertensión necesita más de tres remedios para tratarse.

Otra enfermedad que tiene íntima relación con el SAHOS es la diabetes (DBT) ya que diversos estudios han demostrado que alrededor del 25% de los diabéticos lo tienen y si la DBT coexiste con obesidad hasta el 86% asocian con SAHOS que hace más difícil el control de ambas enfermedades. Precisamente en las personas que tienen obesidad severa puede estar presente hasta en un 70 % a partir de una sorprendente producción de hormonas y sustancias inflamatorias, es por eso que muchas personas que intentan bajar de peso, cuando se instala este problema respiratorio, no lo consiguen por la asociación del cansancio, aumento del apetito, inactividad forzada y el efecto anabólico.

Los órganos de los sentidos son muy sensibles a la reducción del oxígeno y al efecto inflamatorio de las apneas, por esta razón se ha asociado al SAHOS con la afectación de los ojos por la aparición de glaucoma, arteritis, retinopatía y trombosis de la vena central de la retina. Es muy frecuente encontrar, en estos pacientes, los párpados flácidos o “caídos”. El oído puede ser afectado con pérdida de la audición, acúfenos y vértigos. También se ha demostrado que, los pacientes con SAHOS, presentan menor capacidad para la discriminación de olores y es posible apreciar una reducción del tamaño del bulbo olfatorio.

Las apneas pueden ocurrir en todas las edades, en el caso de los niños pueden presentar inquietud, pérdida de concentración, reducción de la capacidad cognitiva y menor talla a la esperable en cada edad por interferencia de la producción de la hormona del crecimiento.

También se ha observado recientemente, que 2 de cada 10 embarazadas pueden estar en riesgo de presentar SAHOS “gestacional” con la posibilidad de aumentar las complicaciones del embarazo, generándose hipertensión, diabetes, eclampsia, bajo o alto peso del recién nacido.

Como podemos observar son múltiples los efectos negativos que la apnea del sueño puede producir en el organismo y es por ello que la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria invita a reflexionar sobre los problemas respiratorios y aconseja a todos aquellos que durante el sueño emiten ronquidos y hacen pausas respiratorias frecuentes, consulten a su médico a fin de descartar una enfermedad prevenible, diagnosticable y tratable, que dejada a su libre expresión, podría acarrear severos efectos en la salud propia y de terceros.