Impacto 107.3

jueves 6 de octubre de 2022

Bella Vista: Lluvia Ligera | Ahora: 16.91°C | ST: 17.22°C

Dólar hoy: | Dólar blue:

Inventario de un presidente honesto: Arturo Umberto Illia

Pergamino inauguró la casa natal de Arturo Umberto Illia como museo y allí se puede conocer lo que este expresidente declaró en su momento como sus bienes.
El 12 de octubre de 1963, el doctor Arturo Umberto Illia asume la Presidencia de la Nación. Estará apenas 1000 días en el cargo, cuando fue derrocado por el general Onganía, el mismo que lo acompaña en el Cadillac que lo lleva desde el Congreso a la Casa Rosada.

En su primer día de gobierno dejó asentada su manifestación de bienes, donde declara y deja escrito poseer lo siguiente:
Un automóvil marca “Bergantín”, modelo 1962.
Una casa en Cruz del Eje (Córdoba) que le fue regalada por vecinos, por su condición de médico, por suscripción popular, a razón de un peso como máximo por donante.
Útiles de su consultorio de médico, también comprados con la donación de los vecinos.
Una cuenta bancaria de 150 mil pesos moneda nacional (al cambio de entonces, el equivalente a mil dólares).
El inventario de Illia tras su derrocamiento
En la noche del 28 de junio de 1966, el Presidente fue derrocado. Los militares le ofrecieron el auto oficial para llevarlo a su nuevo domicilio, pero prefirió pagar un taxi de su bolsillo.

Ese mismo día, convocó al Escribano Mayor de Gobierno con el fin de hacer una pública manifestación de sus bienes.
Manifestó ser dueño de la siguiente lista:

3 trajes grises
1 traje negro
2 sacos sport
3 camperas
4 pullovers
8 camisas de vestir
4 camisas de manga corta
10 pares de medias
3 pares de zapatos negros
1 par de chinelas
8 juegos de ropa interior
10 corbatas
3 pijamas
1 portafolio
Leé también: Un viaje al pasado: el fanático de los autos que ahora colecciona los primeros vagones de la línea A

Un caso raro
Arturo Illia es un caso raro en la Argentina. Siempre se habla de él como un hombre honesto y decente, pero ineficaz.

Fue calificado de tortuga, por su supuesta lentitud para ejercer el gobierno y por su aparente falta de decisiones, comparación que se reprodujo en revistas políticas de la época.

Muchos de esos editores, con el tiempo se arrepentirían de semejante campaña de desprestigio injustificada.

De esa campaña participaron muchos medios, pero también la Sociedad Rural, los laboratorios y los sindicalistas peronistas, que fueron a la asunción del general Juan Carlos Onganía y usaron corbata siguiendo el estricto protocolo que imponía ese dictador ultracatólico y nacionalista.

Hace unos días, Pergamino inauguró la casa natal de Illia como museo. Es una casona de ladrillos, donde vivieron sus padres inmigrantes y donde nació Don Arturo hace 122 años.

Illia nació en Pergamino, donde vivió hasta los 13 años. Después estudió medicina y un buen día llegó como médico a Cruz del Eje, en el norte de Córdoba, a pedido de su jefe político Hipólito Yrigoyen.

Un enigma argentino
Arturo Illia es en parte un enigma argentino. Era una persona insondable, no le gustaba hablar de él, ni alardear de sus logros. De hecho, se oponía totalmente a la publicidad de gobierno. Él había estado en Italia y en Alemania, en el año ‘34, y vio toda la publicidad del fascismo y del nazismo como algo espantoso.

Y como expresidente con 77 años, cuando ocurrió el terremoto de Caucete, se tomó un micro, fue a San Juan y se quedó una semana atendiendo pacientes de esa catástrofe.

La historia está revalorizando la historia y la corta gestión de Illia. Gran lector, gran bailarín de tango, extraordinario jugador de póker, astrónomo vocacional y amante de plantas y animales.

Parece haber sido mucho más importante de lo que cuenta la historia. Un hombre sensible y de una memoria privilegiada.

Los golpistas que lo desalojaron una fría noche de invierno con el tiempo se arrepintieron. Sobre todo el coronel Luis Cesar Perlinger, a quien le dijo: “Lo que usted está haciendo, sus hijos se lo reprocharán”.

Perlinger hizo pública una carta que le envió 15 años después donde le pide perdón y le agradece que, con la lección de civismo que recibió esa noche, Illia “convirtió un hombre autoritario en un genuino demócrata”.

Cuando los golpistas abrieron la caja fuerte de la Casa Rosada encontraron 240 mil pesos, y se apuraron a decir “¡Esto demuestra la corrupción que había en este gobierno!“. Pero bien pronto se dieron cuenta que esos eran los gastos reservados de la Presidencia.

En mil días, Illia no había tocado un solo peso.

También se recibieron las siguientes prendas protocolares que la familia remitió en su momento al Museo de la Casa de Gobierno.

1 saco smoking de franela con 1 pantalón.
1 saco smoking de alpaca con 1 pantalón.
1 saco frac con 1 pantalón.
1 jacket compuesto de saco, chaleco gris y pantalón.
1 pantalón de franela oscuro.
3 chalecos.
2 camisas de frente labrado.
1 camisa para cuello duro.
4 cuellos duros sueltos.
3 tiradores.
3 moños de etiqueta.
3 corbatas.
1 par de gemelos con nácar, dorados.
3 botones delanteros con cabeza de nácar.
1 cinta argentina con moño y alfiler.
1 cinta argentina con leyenda alusiva al sesquicentenario de la Independencia y dedicada al doctor Arturo Umberto Illia.
Illia murió en 1983, poco antes de la recuperación de la democracia, por un cáncer devastador, en un sanatorio de Córdoba.

Cuando se vio internado en un lugar así, solo se le ocurrió decir a su entorno: “¿Quién va a pagar esto?”