Impacto 107.3

sábado 1 de octubre de 2022

Bella Vista: Cielo Claro | Ahora: 14.06°C | ST: 13.66°C

Dólar hoy: $ 154,25 | Dólar blue:$ 288,00

La lucha del hijo de Monzón y Muñiz, su vida tras la tragedia

Maxi tiene 32 años y es hijo del boxeador y de la modelo fallecida en 1988 tras discusión con su pareja. Dio una entrevista tras una rehabilitación por su adicción a las drogas.Maximiliano Monzón no tuvo una vida fácil. El 13 de febrero de 1988, cuando tenía 6 años, sufrió un hecho que lo marcaría para toda su vida: su madre, Alicia Muñiz, falleció después de caer desde el balcón de su casa en Mar del Plata, tras una golpiza de Carlos Monzón, su padre.

Maxi había nacido el 28 de diciembre de 1981, poco después de que sus padres se casaran en Miami. Primero sufrió la trágica muerte de su madre, después falleció su padre en un accidente automovilístico en 1995. Se crió entre jueces y declaraciones y quedó huérfano.

Primero vivió con sus abuelos maternos, Alba y Héctor Muñiz García. Luego se fue a Uruguay y más tarde pasó unos años en la casa de su tío. A los 18 años se fue a vivir solo y, un tiempo después, cayó en el flagelo de la droga.

A los 32 años, decidió hablar de su vida tras las tragedias. Porque hace cinco años que está en el centro de rehabilitación Fundación Gradiva, que se ocupa de tratar pacientes con adicciones a las drogas y dependencia al alcoholismo. Pactó una nota por mail con Perfil donde no se debía hablar de su pasado, porque los profesionales que lo atienden, llevan adelante un cuidadoso tratamiento que incluye medicación y asistencia psicológica permanente. “No es un incapaz, sino que tiene el carácter de inhabilitado y sujeto a una protección judicial”, dicen desde la institución.

Maxi tiene un curador oficial designado por un juez, que lo sigue de cerca en este proceso difícil de darle otro giro a su vida. “Estuve con algunos problemas con adicciones que ya superé. Tengo un sistema de puertas abiertas, trabajo, y hago actividades. Me encuentro con mis facultades que me permiten hacer una vida normal”, contó el hijo de Monzón.

De noche, está en la clínica. De día, lleva una vida normal, donde estudia italiano y está aprendiendo guitarra. Según cuenta, le gusta mucho leer y que “lo último que leí fue Zaratustra y Sidarta”. Practica fútbol y tiene sus ídolos: “Tengo dos camisetas del Enzo. Me gustaría conseguir de Messi y Mascherano”.

“Al principio el encierro y la abstinencia fueron difíciles, pero luego me encariñé con la gente del lugar. Hoy disfruto de mi vida sin drogas”, sostuvo y contó que quiere ser actor. “Estudie ocho años. No sé si estoy preparado para actuar, pero me gustaría entrenarme en el Actor Studio de Norteamérica. Me gusta Marlon Brando, Robert De Niro y Al Pacino. De acá, De la Serna, Lito Cruz y Darín”, confesó al medio.

Contó que se ve trabajando como actor pero “no me veo pudiendo subirme a un bondi, por la exposición que deseo evitar por el momento”. Sin hablar del pasado, dijo que le “preocupa el tema de la inflación, la inseguridad y esta batalla que se libra políticamente”.

“Evolucioné en mi tratamiento con las adicciones, llevo más de cuatro años sin consumir ningún tipo de drogas. Me gustaría realizarme laboralmente, y enriquecerme en el arte y el deporte. Todavía no me siento preparado para enfrentar sobre todo a los medios en general, pero sé que lo voy a resolver. Tiene que ver con el proceso que estoy viviendo”, sostuvo Maxi.

En cuanto a su consejo para superar la adicciones, dijo que se debe “pedir ayuda, ya sea a la familia, amigos. Yo recomiendo el apoyo de alguna institución y el de terceros también es importante, hasta de la Justicia, para no desgastar a la familia y amigos, que son los que siempre están y sufren. Repito, la primera parte es muy difícil pero luego uno comienza a disfrutar de una mejor calidad de vida”.