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domingo 3 de julio de 2022

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Las dietas bajas en sal no son beneficiosas para la salud

Lo afirmó un trabajo publicado en la prestigiosa publicación The Lancet, en el que se analizaron más 130 mil casos, de 49 países. Un especialista analizó los detalles
Por años, especialistas de todo el mundo apuntaron contra la sal, casi como si fuera una enemiga pública de la salud e hicieron hincapié en los beneficios de las dietas bajas en sodio. Sin embargo, un nuevo estudio podría hacer cambiar esta concepción.

El informe, publicado en la prestigiosa revista The Lancet, reveló que las dietas con poca sal no son tan buenas como se creía, ya que pueden elevar el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular en comparación con la ingesta moderada.

Consultado por Infobae, el médico cardiólogo argentino Rafael Díaz, director de ECLA (Estudios Clínicos Latinoamérica) y director del departamento de cardiología del Instituto Cardiovascular de Rosario, explicó desde los Estados Unidos: «La mayoría de las organizaciones científicas del mundo tienen el concepto de que el consumo debe ser bajo, que fue adoptado y replicado por muchos países».

De hecho, la investigación sugiere que las únicas personas que deben preocuparse por la reducción de este mineral en su alimentación son aquellos que sufren de hipertensión.

«El consumo de sal debe ser diferente en el paciente hipertenso que en el que no padece el mal. En la persona con presión arterial alta el consumo excesivo es malo y el poco, también; mientras que en los sujetos sin hipertensión el riesgo aumenta cuando el consumo es escaso», agregó Díaz.

«COMER CON MUY POCA SAL HACE MAL, HACERLO CON MUCHA NO NOS HACE NADA»

El trabajo fue realizado por la Instituto de Investigación de Salud de la Población (PHRI) de la Universidad de McMaster en conjunto con el hospital Hamilton Health Sciences, ambos de Estados Unidos, e involucró a más de 130 mil pacientes, de 49 países.

«Estos hallazgos son muy importantes para las personas que sufren de presión arterial alta. Nuestros datos destacan la importancia de reducir el consumo elevado de sodio en las personas con hipertensión, aunque eso no significa que el resto de las personas deban minimizar su ingesta», explicó Andrew Mente, autor principal del estudio e investigador principal del PHRI.

Además, los investigadores sostuvieron que más allá de que si las personas tienen presión arterial alta, la baja ingesta del mineral se asocia con mayor propensión a sufrir ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y muertes en comparación con el consumo promedio.

Estudios anteriores ya habían demostrado que comer poco sodio -comparado con el consumo promedio- está relacionado con problemas cardiovasculares, incluso cuando está asociado con la baja presión arterial. Sin embargo, este nuevo trabajo expuso que los riesgos producidos por el bajo consumo -menos de tres gramos por día- son constantes, sin importar el nivel de hipertensión que padezca el paciente.

Sólo alrededor del 10 por ciento de la población mundial en el estudio tenía hipertensión y un consumo de sodio de alta (superior a 6 gramos por día).

«Consumir poco sodio reduce ligeramente la presión arterial. Sin embargo, la porción mínima tiene también otros efectos adversos, incluyendo la elevación de ciertas hormonas que pueden superar cualquier beneficio. La pregunta clave no es si la presión arterial es menor con una ingesta baja, sino si este tipo de consumo mejora la salud», agregó Mente.

El Dr. Martin O»Donnell, co-autor de la investigación y profesor clínico asociado en la Universidad de McMaster y la Universidad Nacional Galway, de Irlanda, dijo: «Este estudio se suma a nuestra comprensión de la relación entre el consumo de sal y la salud, y cuestiona las directrices actuales que recomiendan una ingesta baja de sodio en toda la población».

¿Un cambio de paradigma?

Este nuevo trabajo abre un nuevo debate y trastoca una creencia que se consideraba como una verdad absoluta en diferentes instituciones científicas.

Para Díaz no se puede » cambiar de paradigma de un día para otro», pero aseguró que «con el tiempo sí se va a modificar el pensamiento de los profesionales».

«Los resultados de este paper son muy importantes y otorgan una cantidad de pruebas que del otro lado -los que creen que todos deben consumir poco sodio- no existen, allí las evidencias son pobres», finalizó.