Impacto 107.3

viernes 9 de diciembre de 2022

Bella Vista: Algo De Nubes | Ahora: 27.24°C | ST: 27.33°C

Nace el tanguero Carlos Gardel

Para la teoría uruguayista nació en Tacuarembó (Uruguay) en 1887, mientras que para la teoría francesista nació en Toulouse (Francia) en 1890. Como consecuencia de dichas discrepancias, cada una de las teorías sostiene relatos diferentes sobre los hechos de su infancia. Para la tesis francesista Bertha Gardes fue la madre biológica de Charles Romuald Gardes, cuyo nombre fue castellanizado en Buenos Aires como Carlos Gardés y luego transformado en Carlos Gardel por el propio cantante. En esta versión, Gardel habría estudiado en el Colegio Salesiano Pio IX de Buenos Aires.-
La tesis uruguayista sostiene que Bertha Gardés fue la madre adoptiva de Carlos Gardel y que Charles Romuald Gardes fue un hijo biológico de Bertha, menor que Carlos. Algunos integrantes de esta corriente, sostienen que Gardel pudo haber cursado al menos el primer grado en la Escuela de 2do Grado de Varones del barrio Sur de Montevideo.8

Ambas teorías coinciden en el hecho de que Gardel no conoció a su padre y que vivió en Buenos Aires al menos desde 1893, en un inquilinato de la calle Uruguay 162, en el barrio de San Nicolás.
Inicios
Casa de Carlos Gardel en el barrio del Abasto, en la que vivió desde 1927. Gardel frecuentaba el barrio desde comienzos de siglo y fue conocido con el apodo de «El Morocho del Abasto».

Desde muy chico Carlos Gardel estuvo en contacto con teatros generalmente consagrados al canto operístico, ejerciendo tareas de utilero o subiendo y bajando telones, de esta manera logró conocer a grandes divos que serían de importancia para su futura formación artística. Así, trabajó como tramoyista en el Teatro de la Victoria, donde escuchó al zarzuelista español Sagi Barba y en 1902 pasó al teatro de la Ópera, donde conoció al barítono italiano Titta Ruffo.

En esa época, siendo ya un adolescente, comenzó a frecuentar el barrio del Abasto, un barrio muy popular establecido alrededor de uno de los principales mercados de alimentos de la ciudad, donde solía encontrarse con sus amigos en el café ORondeman, que estaba en Agüero y Humahuaca.9 El café era propiedad de los hermanos Traverso (Alberto, Constancio, Félix y José), que eran los caudillos políticos conservadores (roquistas) del barrio y que se volverían protectores del joven. En 1923, al morir Alberto, Gardel suspendió la función en que la que se encontraba actuando, en el Teatro Esmeralda, para llorarlo como si hubiese sido su progenitor.10 En 1927 Gardel estableció su residencia en el Abasto, al comprar la casa de Jean Jaures 735, transformada desde 2003 en museo.9

Allí comenzaría a cantar informalmente, en el café de los Traverso y en el comité conservador adjunto, en una época en la que predominaba el arte de la payada.11 Gardel no tenía habilidad para inventar sus propios versos a medida que cantaba, que era la característica decisiva para el éxito de los payadores, pero la calidad de su voz le fue abriendo camino poco a poco.10 «Gardel nunca fue payador; él era cantor», dice el historiador Pablo Taboada.12 De esa época viene la relación de Gardel con la payada, en especial con José Betinotti, a quien se le atribuye haberle puesto el apodo del «zorzalito» o «zorzal criollo», es decir el nombre de uno de los pájaros característicos de las pampas, como es el zorzal, destacado por la belleza de su canto.13 Uno de los primeros temas que grabó Gardel fue «Pobre mi madre querida», la canción más famosa de Betinotti.13 Durante toda esa primera década como cantor, Gardel nunca cantó un tango. Su forma de cantar era similar a la de los payadores y su repertorio estaba integrado principalmente por temas y ritmos camperos, así como fragmentos de óperas y canzonetas italianas.10 11

En 1910, siendo aún un desconocido para la gran masa, cantó una noche para una tertulia habitual de jockeys y cuidadores de caballos de pura sangre en la confitería La Frazenda, en el Bajo Belgrano, con motivo de haberle apostado a una yegua que ganó la carrera, obteniendo una importante ganancia. En 1936 un tal Laureano Gómez, que estuvo presente aquella noche, publicó un relato acerca de la presentación de Gardel:

Se presentó como un muchacho bien parecido y discretamente trajeado. Lo presentó a la tertulia un señor Vedoya, dueño de caballeriza en el viejo Hipódromo Nacional. […] Este jovencito morocho pone un hondo sentimiento en las tonadas criollas. Da gusto oírlo. […] Los presentes le pedían que siguiese cantando, al grito de «Morocho, cantate cuál», «Morocho, cantate tal», «Morocho de aquí», etc.