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jueves 30 de junio de 2022

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Sal, sí o no: «No hay que demonizar o entronizar a los alimentos»

La Dra. Mónica Katz, especialista destacada en nutrición dialogó con “El Momento Justo”, al respecto de un reportaje publicado en la revista “The Lancet” donde se afirma que no consumir sal es malo para la salud, en contra de la creencia de que este ingrediente es nocivo. Expuso que “hay muchos fundamentalistas en la profesión” y que lo recomendable es considerar que, por ejemplo, el pan, la salsa y otros ingredientes tienen sal, con lo cual se puede tener en cuenta la cantidad de cada uno para racionar y moderar el consumo.
Un artículo de una revista internacional generó la polémica sobre si es bueno consumir sal o dejar este ingrediente de manera definitiva, ya que afirman ahora que consumir sodio es bueno, en contra de lo que en mucho tiempo se creyó. Por esta razón, señaló que en el marco de la Sociedad Argentina de Nutrición se están realizando “Jornadas en Defensa del Alimento porque hay una tendencia a demonizar alimentos o ingredientes o entronizarlos, de acuerdo a la conveniencia y a las creencias de cada profesional”.

Recordó que en los años 80 y 90, el huevo era el enemigo público número uno y ahora se promueve el consumo, lo que ahora sucede con el azúcar y con la sal. Expresó que “durante años se estuvo comunicando que el sodio se asociaba a riesgo cardiovascular, pero esto pasa cuando se come en exceso”.

La profesional expresó que la publicación de “The Lancet” hizo un estudio con los consumidores altos, los denominados “lógicos” (que comen la medida justa) y los bajos, donde se comprobó que los que no consumen y los que consumen mucho son los que mueren con más frecuencia. “La demonización de la sal tampoco es buena”, señaló Katz quien recomendó para la cocción, por ejemplo de fideos con salsa, no ponerle sal al agua para hervir las pastas, ya que hay otros ingredientes que poseen este ingrediente y, en caso de no tolerar la comida sin sal, agregar después de la cocción.

Recordó que la recomendación diaria es del equivalente a una cuchara de té grande, pero se consume en Argentina cuatro veces esta cantidad, por persona. “El mensaje tiene que ser que se baje de donde pueda la sal”, exponiendo que está presente en los panes, fiambres, enlatados y snacks, por lo que es recomendable bajar en el salero, es decir en el momento de agregar a la comida.

Finalmente, explicó que “la preferencia por la sal no es innata, los bebés lo aprenden entre los cuatro o seis meses de vida y por eso no hay que agregar antes de tiempo porque eso se entrena el paladar para la sal”. Señaló que “las vuelas normalmente cometen muchos desordenes en la alimentación de los bebés”.