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sábado 25 de junio de 2022

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Buscan los restos de Cristian Schaerer en un arroyo de Brasil

Creen que podría estar en la frontera argentino-brasileña, según un nuevo testimonio.
Una pista clave podría dar con los restos Cristian Schaerer, el joven secuestrado hace 16 años en Corrientes. Lo buscan en el arroyo de la ciudad brasileña de Uruguayana, que limita con Paso de los Libres.

Se trata del joven que fue secuestrado en 2003 cuando fue capturado por una de las bandas más peligrosas del país, liderada por Rodolfo «El Ruso» Lohrmann y Horacio «El Potrillo» Maidana, ambos detenidos en Portugal en 2016 y hoy a la espera de su extradición a Argentina.

El trabajo de rastrillaje comenzó hace una semana y hasta ahora la Policía halló una pala enterrada, de acuerdo a la información brindada por TN.

Por lo díficil del terreno, se dispuso el trabajo de vaciar el afluente de un río para que los antropólogos puedan entrar a su lecho y buscar los restos óseos del joven.

La zona es en la frontera argentina – brasileña, entre la localidad correntina de Paso de los Libres y Uruguayana, estado de Río Grande do Sul.

La búsqueda se centra a metros de los márgenes de un islote, del lado brasileño del Río Uruguay, sobre el lecho de un afluente del arroyo Imboa. En medio de un ambiente cuasi selvático de aguas turbias y de hasta tres metros de profundidad.

El caso
Cristian Schaerer fue secuestrado cuando tenía 21 años el 21 de septiembre de 2003 en la puerta de su casa ubicada el barrio Las Tejas de Corrientes.

A pesar del pago de 270.000 dólares de rescate en la Ciudad del Este, Paraguay, el joven nunca apareció.
Los primeros años de la década del 2000 fueron para la Argentina una época traumática por la grave situación económica y social que se atravesaba. En ese contexto, los secuestros extorsivos para cobrar jugosos rescates eran una noticia frecuente de la mano de resonantes casos como el de los padres de Pablo Echarri, de Diego y Gabriel Milito y Leonardo Astrada o el hermano de Juan Román Riquelme.

Sin embargo, aquella realidad parecía un escenario lejano para las calles de Corrientes. Pero todo cambió el 21 de septiembre de 2003 y el punto de atención fue en el coqueto barrio Cacique Canindeyú, en una zona más conocida como “Las Tejas”.

En aquella noche Cristian Schaerer, de 21 años, volvía a su casa ubicada sobre la calle Ushuaia luego de haber asistido a eventos por el día del estudiante. Cuando se bajó de su automóvil para abrir el portón del garage, fue abordado por sujetos armados que lo estaban esperando.
Según se supo, luego de golpearlo, al joven le hicieron subir a un automóvil Fiat Duna que sería abandonado a las pocas cuadras. En otro vehículo, un Chevrolet Corsa, la banda huyó con Cristian como botín para negociar un el cobro de un rescate.

Desde esa madrugada, a través de diferentes canales, la banda se comunicó con los familiares del muchacho para hacerles saber lo ocurrido y comenzar a negociar la liberación.

Sin embargo, ese hecho fue sólo el corolario de una planificación que había comenzado varios meses antes y en el que la persona que terminó siendo la víctima ni siquiera aparecía en el mapa. Sucede que una banda criminal presuntamente liderada por Rodolfo “El Ruso” Lorhman y José Horacio “Potrillo” Maidana, organizó un plan para perpetrar un importante robo a Juan Pedro “El Vasco” Schaerer, ex ministro de Salud de Corrientes que en 1999, acorralado por numerosas causas de corrupción, huyó hacia Paraguay, donde vive desde entonces.

Fue así que en la noche del 21 de junio de 2003, la banda armada intentó robar a Schaerer, pero éste se resistió a los tiros y no pudieron concretar su objetivo. En lo que se presume que fue una venganza, exactamente 3 meses después secuestraron a su hijo.

Consta en la causa judicial que con Cristian cautivo los delincuentes se trasladaron hasta un galpón ubicado en el kilómetro 7,4 de la Ruta Nacional 118. Tras dos días, fue llevado a una casa en Paso de los Libres y luego a una casilla del paraje Ombucito, desde donde cruzaron a la ciudad brasileña de Uruguayana.

En el proceso judicial se constató que luego del fallido robo a Schaerer, la banda consultó al abogado Angel Barbieri sobre qué hacer. Enfrentado con “El Vasco”, este profesor universitario y reconocido abogado penalista aportó el dato de la existencia del hijo y junto con su pareja Judith Alvarenga, se hizo cargo de la logística para el ilícito.

Luego de varias semanas de negociaciones por el monto a abonar por la liberación, Pompeya Gómez, la madre del joven, viajó a la ciudad paraguaya de Ciudad del Este donde el 6 de noviembre le pagó a intermediarios 277.300 dólares.

Quien “cuidó” a Cristian Schaerer durante las primeras semanas del secuestro, fue Néstor Horacio Barczuk. Éste declaró que 3 días después del pago del rescate, entregó a un Cristian vivo y en buen estado de salud a Lohrmann a orillas del lado brasileño del río Uruguay, cerca de Uruguayana. “Lo subieron a una lancha, perdiéndose en la oscuridad”, dijo ante un fiscal paraguayo.

Pese al pago del rescate, Cristian Schaerer nunca apareció con vida pero tampoco su cuerpo, por lo que su destino final sigue siendo un misterio que nunca dio lugar al optimismo. Algunos declararon que ya estaba muerto desde antes que se pague el rescate, otros que estuvo vivo al menos hasta los primeros meses de 2004, incluso se dijo que lo mataron recién en septiembre de 2004.

El más llamativo de los rumores que se tejieron en torno al secuestro es el comentario de que el padre del joven, mientras lo buscaba, estuvo a sólo 30 metros de donde estaba secuestrado y que pudo haberlo rescatado.

La investigación pudo avanzar rápido y en 2004 comenzaron los arrestos y procesamientos y la causa pudo avanzar con el trabajo del fiscal federal Oscar Resoagli. Se llegó a involucrar a más de 70 personas, con más de la mitad detenidos.

El primer juicio concluyó el13 de junio de 2007, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes, juzgó a cuatro imputados. Barbieri fue hallado culpable de ser partícipe necesario penalmente responsable del delito de secuestro extorsivo y Barczuck, como co-autor. Ambos recibieron la pena de 25 años.

Pesaron sobre Alvarenga 8 años al ser considerada partícipe secundaria. Otra acusada, de apellido Ramos, fue absuelta.

Un año después comenzó el segundo juicio, el cual culminó el28 de agosto de 2009. Por ser coautores penalmente responsables del delito de secuestro extorsivo, agravado por el número de personas, más accesorias legales y costas, fueron sentenciados a 25 años de prisión otros dos cabecillas del grupo criminal: Cristian Carro Córdoba y Raúl Salgán, apodado «Caniche», quienmurió en prisión en 2017.

Por los mismos delitos a Gonzalo Acosta le dieron 16 años y Claudio Cornelli, otro cuidador de Cristian, 12. Pero 5 de los acusados fueron absueltos.

El fallo fue revertido ennoviembre de 2013por la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal y se condenó a los absueltos. El ex sargento primero de la Policía Federal Miguel Angel Ramírez recibió 18 años de cárcel por haber avisado a Sergio Salgán de allanamientos que se iban a realizar en propiedades donde estaba cautivo Schaerer, con lo cual se echó por tierra la posibilidad de rescatarlo.

Sobre Sergio Salgán y su hermano Oscar, hijos de “Caniche”, la Justicia determinó que colaboraron con su padre con la información aportada por el ex policía para evitar que desbaraten el plan. Recibieron 17 años.

Otra de las personas condenadas resultó María Ester Sudo, de quien se probó su colaboración con el cautiverio y su auto fue usado para traslados. Tuvo la misma pena que los Salgán.

Por último, Gabriel Sudo, hijo de Ester, fue condenado a 11 años como partícipe secundario por realizar tareas de vigilancia para la organización.

Rodolfo Lohrmann y José Horacio Maidana permanecieron prófugos de la Justicia en todo momento. Estuvieron entre los más buscados por la Interpol y hubo que esperar hasta noviembre de 2016 que se les termine su raid delictivo, pero como tenían identidades falsas la noticia llegó a Argentina recién enfebrero de 2017.

Mientras espera ser juzgado por robos cometidos en varios países de Europa, días atrás “El Ruso” dio declaraciones por primera vez ante un medio argentino. En una carta escrita para un periodista de Clarín, evitó hablar puntualmente sobre el secuestro de Schaerer, pero dioun macabro detalle: “Todo este lío lo armó un cañón largo arrepentido que no aguantó la presión”.

No obstante esta última declaración no es más que un trascendido que nunca pudo ser corroborado.