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miércoles 28 de septiembre de 2022

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Desde la cárcel, Los Monos planeaban asesinar a un juez y un fiscal

Se trata del juez Vienna y el fiscal Camporini, que investigan la red dedicada a delitos violentos que opera en Rosario. Los involucrados son un policía acusado de facilitar la fuga de un integrante de la banda de Los Monos y otro sujeto imputado de homicidio. Ambos están presos.
Un policía detenido en la Jefatura de Rosario y un delincuente procesado por homicidio tramaban asesinar al juez Juan Carlos Vienna, el magistrado que mantiene procesadas por asociación ilícita a 36 personas ligadas a la banda narcocriminal de Los Monos.

Las grabaciones de las conversaciones telefónicas entre los dos detenidos puso al descubierto el plan, según revelaron fuentes judiciales. ‘Hay que matar a un juez o a un fiscal para que esto no pase más‘, se escucha en un diálogo entre los detenidos. ‘Yo me encargo de salchicha [en referencia a Vienna]‘, fue la frase que concluyó esa conversación.

‘No eran amenazas sino un plan para eliminar al juez‘, afirmaron en la Justicia. Esta trama sale a la luz en un clima enrarecido por la violencia narco en Santa Fe, donde al ataque a balazos contra la casa del gobernador Antonio Bonfatti -el 11 de octubre del año último- le siguió una serie de amenazas contra las máximas autoridades de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto y Matías Drivet. Ambos denunciaron la semana pasada intimidaciones que llegaron a sus teléfonos, con datos muy puntuales de sus vidas personales y de los autos oficiales que utilizan a diario.

Luego de que trascendieran estas nuevas intimidaciones desde el gobierno provincial decidieron reforzar la seguridad de jueces y fiscales que investigan causas vinculadas al universo de la violencia narco. El juez Vienna ya fue amenazado en dos oportunidades, cuando se inició la investigación contra el grupo liderado por la familia Cantero.

El plan que se orquestaba para asesinarlo fue interceptado el miércoles pasado por el Juzgado Federal Nº 3, a cargo de Carlos Vera Barros, que sigue adelante una causa por narcotráfico, que tiene como principales imputados a Reina Isabel Quevedo y a Julio César Feldkircher. Ambos fueron procesados esta semana por tráfico de drogas, junto con otras cuatro personas, que quedaron detenidas el 9 de febrero pasado en un operativo que realizó la Policía Federal en Metán, Salta, y en Rosario.

Germán Almirón, integrante de la Brigada de la División Judicial de la Policía, está preso acusado de favorecer la fuga de Juan Domingo Ramírez, un delincuente sindicado como sicario de Los Monos que el 15 de enero pasado escapó de la jefatura policial nueve horas después de ser detenido cuando iba a visitar a su padre en el barrio de la Carne, en la zona sur de Rosario.

De acuerdo con la versión policial, Ramírez huyó tras zafar de las esposas, golpear a sus custodios y salir del predio por uno de los paredones laterales.

Almirón va a ser procesado la semana próxima por el juzgado de Instrucción Nº 11, a cargo de Alejandra Rodenas, por facilitar la fuga del sicario de Los Monos.

Este uniformado se desempeñaba en la División Judicial, un área de la policía que está cuestionada por varios procedimientos. Pero fue la brigada que aportó un caudal importante de información al juez Vienna en el marco del expediente 913/12, que tiene a la banda de Los Monos como principales protagonistas de una trama narcocriminal que comenzó a ser investigada a partir del asesinato de Martín Fantasma Paz, ocurrido el 8 de setiembre de 2012.

En la justicia federal sabían que Almirón tenía un celular en la cárcel. Y ante las sospechas de su vinculación con la banda narco de Quevedo intervinieron su teléfono.

Según fuentes de la Justicia, en grabaciones telefónicas recientes -que se habrían concretado entre lunes y martes pasados- está registrado que Almirón habló desde la alcaidía de la jefatura policial, donde está alojado, con César Arón Treves, preso en la cárcel de Coronda por el homicidio de Gustavo Serra, que fue acribillado de cuatro balazos el 24 de noviembre de 2012 en una cochera en Maipú al 800.

‘Hay que matar a un juez‘

Treves, quien declaró en la causa de Los Monos, que investiga Vienna, le pidió a Almirón que le consiguiera la dirección del domicilio del juez. ‘Yo me encargo de salchica‘, prometió. Y el policía de la División Judicial le contestó: ‘Hay que matar a un juez o a un fiscal para que esto no pase más. Nunca mataron a un juez. Nunca les pasó nada. Y hoy son los dueños del poder‘. En ese tramo de la conversación se hace alusión a un fiscal al que apodan ‘bocón‘, que sería Guillermo Camporini, al que también dicen que van a eliminar.

Treves le explicó -según la grabación- que a él lo traicionaron. ‘Me dijeron que si pasaba información de Los Monos me iban a largar. Y me mintieron‘, agregó el hombre que está detenido por un homicidio que está en otro juzgado, a cargo de Roxana Bernardelli. Y señalaron que ‘hay que arreglar con Salvador‘, que sería un funcionario del gobierno.

Otras fuentes judiciales afirmaron que en las escuchas los dos presos hablan de asesinar a Vienna y a su hermano Marcelo, que está a cargo de la Fiscalía NN de Rosario, durante un encuentro de motos (el hobbie que tienen ambos) al que iban a concurrir en Santiago del Estero.

Tras detectar el contenido de las escuchas, el juez federal Vera Barros giró el contenido de las conversaciones al fiscal general Julio De Olazábal. En el escrito el magistrado del fuero federal le advirtió al funcionario del Ministerio Público de la Acusación que ‘en el contenido de las conversaciones telefónicas es posible inferir un plan para atentar contra jueces y fiscales siendo el ideólogo de este plan el abonado intervenido‘. Ese celular interceptado es el de Germán Almirón.

Desde el atentado contra el gobernador Bonfatti, ocurrido el 11 de octubre pasado cuando cuatro hombres en moto hicieron 14 disparos contra el frente de su casa en Rosario, hay fuertes sospechas de que un sector de la policía -que tiene aceitados ‘arreglos‘ con el narcotráfico- fue el ideólogo del ataque y de las amenazas que se sucedieron contra funcionarios judiciales y autoridades del gobierno.

El ministro de Seguridad Raúl Lamberto y el secretario del área, Matías Drivet, recibieron intimidaciones ‘muy graves‘ a través de SMS a sus celulares en los que se expusieron datos precisos sobre los movimientos cotidianos de estos dos funcionarios, que ya habían sufrido intimidaciones en septiembre pasado cuando se comenzaron a investigar en la justicia provincial a grupos narcocriminales de Rosario.

En uno de los mensajes enviados la semana pasada se adjudican el ataque a la casa de Bonfatti y el asesinato de Luis Medina, un empresario ligado al narcotráfico, asesinado el 29 de diciembre pasado junto a su novia.

Lo que une en el SMS los dos hechos son las ‘14 balas‘ que impactaron contra la casa de Bonfatti y las que le provocaron la muerte del supuesto narco, cuando a la madrugada retornaba al hotel del Casino de Rosario. ‘Lo que van a encontrar bajo tierra van a ser sus cuerpos‘, decía uno de los mensajes recibidos por Lamberto en referencia con el hallazgo de dos túneles en villa La Granada, territorio dominado por la banda de Los Monos.