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martes 27 de septiembre de 2022

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Pericias oficiales descartaron la teoría del atentado en la muerte de «Carlitos» Menem

Nuevos estudios encargados por el juez de la causa, Carlos Villafuerte Ruzo, determinaron que no hubo disparos contra el helicóptero que conducía el hijo del ex presidente. La querella las cuestiona.
La investigación sobre la muerte de Carlos Menem Junior tomó una nueva línea luego de que peritos oficiales descartaran que haya rastros de impacto de bala en el helicóptero en el cual perdió la vida el hijo del ex presidente en 1995. De esta forma, los resultados del informe que recibió el juez federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo contradicen la hipótesis del atentado que alegan Zulema Yoma y Carlos Menem.

El informe pericial constó de un estudio comparativo de imágenes, entre las de video que se registraron apenas cayó el helicóptero aquel 15 de marzo de 1995 y fotografías tomadas posteriormente de distintas partes de la máquina. El estudio fue realizado por peritos del Instituto de Investigación, Luz, Ambiente y Visión (IILAV) dependiente de la UTN-CONICET y también participaron los que presentó Zulema Yoma, madre de Menem Junior y querellante en la causa.

La pericia se realizó a 19 años del hecho y luego de que el ex presidente Carlos Menem asegurara que la muerte de su hijo fue en realidad un atentado, cuando siempre sostuvo lo contrario, aunque sin explicar las razones de sus dichos. La causa se reabrió en el 2010 luego de haber sido archivada.

Del estudio del cobertor del hidráulico de la nave, tanto en su parte interna como externa, los especialistas detectaron la presencia de «un orificio de forma irregular, que habría sido producido por el impacto de un objeto irregular tipo esquirla, descartándose que se trate de una bala». Incluso, al analizar imágenes de la cola del helicóptero se concluyó que ni siquiera era un orificio «sino que se trata de una deformación adquirida de la chapa».

También por el análisis de fotografías que mostrarían una alteración de la chapa interior de la puerta derecha, los expertos trazaron una posible hipótesis del ángulo de trayectoria de un proyectil y las zonas de la nave que debería haber atravesado para arribar a la zona afectada. Así, llegaron a la conclusión de que el impacto se habría producido desde abajo hacia arriba y de afuera hacia adentro, con un ángulo que determinaría que, de haber disparo, habría sido prácticamente desde abajo de la aeronave.

«No se encontraron orificios en la zona inferior del fuselaje que evidencien una compatibilidad con la trayectoria en línea recta de una bala», concluyó el estudio.

El orificio rectangular encontrado en el lugar fue comparado con el rastro que deja un impacto de bala, lo que arrojó «diferencias sustanciales». También se analizó una foto de una marca con alteraciones en la pintura y los cinturones de seguridad de los ocupantes de la aeronave, donde aparece una mancha que sugería la probabilidad de un orificio. Sobre la marca en la pintura, la compararon con la que produce un impacto de bala, de lo que surgió que «no hay correspondencia», y de los cinturones se concluyó que era «una mancha de barro», tal cual constataron los peritos oficiales Elisa Margarita Colombo y José Fernando Barraza.

Sin embargo, por medio de su abogado Juan Gabriel Labake, Zulema Yoma denunció falsedad en el informe presentado, pues adujo que la opinión de los peritos oficiales en algunos casos no fue
compartida, tal cual éstos dicen, con la de los expertos de parte. Para la querella de Zulema Yoma, la pericia arroja que los cinco orificios detectados en la microscopía del análisis de las fotografías «fueron producidos por balas o proyectiles balísticos» y «los recibió la aeronave cuando estaba en vuelo».

«Los peritos oficiales se negaron también a hablar de los resultados de la pericia de Gendarmería, y su relación con el estudio realizado por ellos, en el cual se estableció en 1998 que fue un atentado», indicó. Y, en un escrito al que accedió NA, reclamó al juez que indique «si la cerrada negativa de los peritos a mencionar las palabras bala y esquirla de bala o de proyectil se debió a una orden del Juzgado, o al temor, sino terror, que demostraron tener los peritos oficiales».