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domingo 2 de octubre de 2022

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Década kirchnerista. Hace once años prometen a Corrientes obras que “nunca llegarán”

El 4 de agosto de 2014, con la presencia del Presidente Walter Fagyas, el Gerente General Juan José Carbajales e integrantes del Directorio de ENARSA, la Presidente Cristina Kirchner encabezó, por enésima vez, un acto de firma de contratos que tuvieran que ver con la construcción del Gasoducto del Noreste (GNEA), antes denominado GNA.
Obviamente el “relato K”, habla de “inauguración de obras”, según el parte de prensa de ENARSA y la Jefa de Estado afirmó que “las obras del gasoducto son de carácter estructural”, al permitir la extensión de la red domiciliaria de gas en las provincias de Salta, Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos.
La concreción de dichas obras beneficiará a 103 localidades del Noreste argentino, donde residen 1,3 millones de habitantes y si bien menciona a Corrientes, el gobernador Ricardo Colombi no fue invitado a participar de la firma.
El acuerdo con el Gobierno Nacional fue suscripto por los gobernadores de Formosa, Gildo Insfrán; de Salta, Juan Manuel Urtubey y Antonio Bonfatti, de Santa Fe y la construcción de la primera etapa que fuera originalmente anunciada en 2003, está conformada por tres tramos.
Esos tramos corresponden a la provincia de Salta, un segundo en territorio formoseño y un tercero en Santa Fe. O sea que por aquel entonces, Corrientes solo figuró en palabras de la primera mandataria nacional al sostener que, “es la obra más importante del Chaco en los últimos cien años y creo que en Corrientes, Formosa, Misiones y el norte de Santa Fe pensarán igual.
SI CRISTINISMO
Eso sí, los “levantamanos kirchneristas de la Cámara de Diputados”, que representan a Corrientes entre otros, había firmado el 5 de agosto un documento de apoyo al Gasoducto del Norte y al correspondiente anuncio que realizó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sobre las licitaciones de los nuevos tramos que atraviesan dichas jurisdicciones.
Sin embargo, “las anteojeras mentales que tienen” hicieron que no se dieran cuenta que no había obras para la provincia que los eligió como sus representantes.
VERGÜENZA K. ONCE AÑOS DE “VENDER HUMO”
No es tarde aún para recordar que la presidente Cristina Kirchner presentó las obras del primeramente conocido como GNA, para traer gas de Bolivia en 2003 y que debió haber estado finalizado en 2006, es decir, hace ya más de ocho años.
Y no es tarde porque a pesar de que eso ocurrió hace once años, el ahora conocido como GNEA sigue esperando su concreción, a pesar de incluso, los incrementos multimillonarios de partidas presupuestarias, como la última realizada por 7.400 millones de pesos el 2 de julio de este año que termina.
A menos de 500 días en el poder, es decir, hace apenas algo más de 170 días, Cristina Fernández, volvió a presentar una serie de obras del megaemprendimiento que fue anunciado por su marido en el año 2003 y que debería haber estado finalizada en 2006.
Si, se trata de la construcción del Gasoducto del Noreste Argentino (GNA). El proyecto prevé construir un gasoducto de 1448 kilómetros para llevar el gas hasta las cercanías de Buenos Aires. Según el primer cronograma, debía estar listo en 2006. Pero el último calendario de la obra establece su culminación exactamente diez años después, en 2016. Se sospecha que las demoras fueron producto de actos de corrupción.
Cristina este 4 de agosto encabezaba el acto en la Casa Rosada con motivo de la firma de contratos para la construcción y provisión de caños del GNA y el lanzamiento de la licitación para la segunda etapa, que comprenderá a las provincias de Formosa, Chaco y Santa Fe, con una inversión prevista de 11.947 millones de pesos.
La construcción de esta obra para traer gas de Bolivia, además, es la cabal muestra del fracaso energético del kirchnerismo. Luego de la mal llamada “década ganada”, la Argentina tiene en su territorio menos de la mitad de las reservas de gas convencional que tenía en el año 2002, sin contabilizar el yacimiento de Vaca Muerta (allí existe gas no convencional) que, como se sabe, requiere de importante niveles de inversión que lejos están de llegar a nuestro país.
ALGUNOS NÚMEROS HABLAN POR SÍ SOLOS
Las reservas convencionales cayeron un 50,1% en los nueve años del periodo 2003-2011. Según un estudio de Alieto Guadagni, exsecretario de Energía de la Nación, por cada metro cúbico extraído de gas se repuso el 26,1 %, el 73,9% restante mermo directamente el stock previo acumulado de reservas. Además, la producción de gas es un 15,4% inferior a la del 2004 (año de máxima producción). En el 2012 cayó 3,1% y es menor al nivel del año 2000.
Ante esta situación, el Estado tienen que importar gas a precio internacional lo que provoca una fuerte sangría de recursos que ponen en jaque a la economía, ya que para poder afrontar ese gasto el gobierno K implementa una de las presiones fiscales más importantes del mundo.
Ante la escasa producción en nuestro territorio, el año pasado las importaciones de gas por parte de la Argentina crecieron 1.100 millones de dólares alcanzando, según las estadísticas difundidas por la Secretaría de Energía de la Nación, los 5.460 millones de dólares.
Los números oficiales muestran que las compras totales de hidrocarburos totalizaron los 8.092 millones de dólares. En tanto, las importaciones energéticas globales (se incluye electricidad) crecieron 24,8%, al pasar de 8.703 millones a 10.863 millones entre los primeros once meses del 2012 y 2013 y, como consecuencia, el saldo comercial de energía fue negativo por 6.045 millones.