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lunes 26 de septiembre de 2022

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Dilma rechazó las denuncias y las tildó de «electoralistas»

La presidenta brasileña y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, rechazó las filtraciones sobre el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras por tener carácter «electoralista», mientras que su contrincante en el balotaje del 26 de este mes, Aécio Neves, se comprometió a adoptar diversas propuestas de la candidata por el socialismo, Marina Silva, en un intento por atraer hacia sí los más de 20 millones de votos que obtuvo la ecologista.
Rousseff y Neves dieron hoy nuevos pasos en la campaña hacia la segunda vuelta, y si bien Neves adelantó su compromiso con las propuestas de Silva, la ex ministra mantuvo su silencio respecto de si dará su apoyo personal a uno u otro candidato en el balotaje, consignó la agencia española Efe.

«Si se va a divulgar, que se divulgue todo. Para ver todos los implicados, para que justo después de las elecciones no tengamos la sorpresa de ver que los denunciantes de la víspera de las elecciones son parte de la denuncia», dijo Rousseff en una rueda de prensa en la ciudad de Contagem, en el estado de Minas Gerais, al sudeste.

Los escándalos se refieren al supuesto desvío de fondos millonarios de contratos de la Petrolera para financiar a partidos políticos, campañas electorales y pagar sobornos a decenas de diputados y otros cargos públicos.

Las denuncias filtradas a la prensa son hechas bajo secreto judicial por el ex director de Abastecimiento de Petrobras Paulo Roberto Costa y del empresario Alberto Youssef, que están arrestados por su implicancia en la trama.

Rousseff dijo hoy que no puede despedir a ningún supuesto implicado en la trama de corrupción «sin pruebas».

«Un presidente tiene responsabilidad. No se puede condenar a nadie sin pruebas. Yo despido a quien tiene culpa, no puedo despedir a quien no la tiene. Hay que tener pruebas. No vacilo delante de las pruebas», agregó.

Por su parte, Neves aseguró en un manifiesto que leyó personalmente ante correligionarios de Marina Silva en un acto celebrado en Recife, capital de Pernambuco, al noreste, su compromiso público con varias propuestas de la ecologista, en respuesta a un reclamo en ese sentido presentado por la candidata que quedó tercera en la primera vuelta con 21,1% de los votos.

El documento incluye la protección a los indios, el mantenimiento de los programas sociales, el impulso de una reforma política y el «cuidado de la naturaleza», la principal bandera de Silva.

Además, el socialdemócrata prometió expresamente mantener los programas de asistencia a los pobres desarrollados por el gobierno de Rousseff y transformarlos en «política de Estado».

Asimismo reiteró la promesa de acometer una reforma política y acabar con la reelección de los presidentes y de otros cargos públicos, aunque el documento no entró en detalles sobre estas propuestas.

En el terreno ambiental, asumió como propio el objetivo de impulsar «la transición a una economía de bajo carbono» y reducir a «cero» la deforestación en la Amazonía, para lo que no estableció un plazo determinado.

Respondiendo a otra exigencia de Silva, defendió que el gobierno mantenga la prerrogativa de delimitar las tierras indígenas y prometió resolver los conflictos entre los pueblos nativos y los terratenientes que, según él, se intensificaron por culpa de la «negligencia» de Rousseff.

La única demanda de Silva que dejó fuera del texto es eliminar de su programa electoral la revisión del Código Penal para poder juzgar como mayores de edad a jóvenes de 16 años que cometan «crímenes gravísimos», lo que supone uno de los emblemas de su campaña.

Rousseff, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y Neves, candidato del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB) competirán en segunda vuelta por la presidencia del país más grande de Sudamérica.