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jueves 6 de octubre de 2022

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En alerta por el avance de China y Rusia en América Latina, la Unión Europea prepara un plan de contención

El departamento de Asuntos Exteriores del bloque elaboró un informe especial donde planea una “contraofensiva” para recuperar su posicionamiento en la región.
La Unión Europea está en alerta por el avance de Rusia y, especialmente, de China en América Latina, una región que históricamente estuvo vinculada en términos comerciales y políticos a Occidente. De cara al 2023, Bruselas prepara una contraofensiva diplomática y comercial para intentar retomar las relaciones y volver a posicionarse en la región.

Según consideran en un documento interno, al que tuvo acceso el diario El País y que fue remitido a los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, la retirada europea en muchos de los 33 países de la zona dejó un espacio que está siendo ocupado por los intereses económicos de Pekín y por la influencia política de Moscú.

Los miembros del bloque consideran que la Unión Europea ha descuidado sus relaciones con Latinoamérica durante casi una década: desde 2015 no se celebra una cumbre entre ambas regiones. Durante ese tiempo, Europa miró para otro lado y se ocupó de lo problemas más cercanos a su propio continente, como Libia, Siria o ahora Ucrania.

A diferencia de China que ha multiplicado por 26 su inversión en la región entre 2000 y 2020. En el documento, elaborado por el Servicio Europeo de Acción Exterior, señala que China “es el primer o segundo socio comercial más importante de los países de Latinoamérica y Caribe, desplazando a la UE y superando a Estados Unidos en muchos países”.

El informe subraya que 21 de los 33 países de la zona se han sumado a la llamada Nueva Ruta de la Seda, el plan de Pekín para ampliar sus relaciones comerciales en todo el planeta.

Bruselas intentará frenar el creciente distanciamiento con Latinoamérica con un “salto cualitativo”, según consta en el documento. Para incrementar las relaciones y contactos, se espera la realización de la Cumbre de la Unión Europea, prevista para el segundo semestre de 2023. Sin embargo, ya comenzaron los preparativos, con la convocatoria de una cumbre a nivel ministerial en Buenos Aires para el próximo mes de octubre.
“La credibilidad de la UE y su poder y capacidad de apalancamiento en la escena internacional está en juego”, advierte el documento elaborado por el departamento a cargo del vicepresidente de la Comisión Josep Borrell. También, el alto representante de la Política Exterior de la UE se marcó como objetivo desde el inicio de su mandato, a finales de 2019, recuperar presencia e influencia en Latinoamérica. Pero la pandemia impidió estrechar lazos. Y la invasión rusa de Ucrania ha revelado que Europa no solo ha perdido mucho terreno respecto a China, sino que muchos países latinoamericanos no comparten la respuesta europea a la guerra lanzada por el presidente ruso, Vladímir Putin.
“La clave será tener una agenda de medidas que ayuden a los países latinoamericanos a superar las consecuencias macroeconómicas del conflicto en Ucrania”, recomienda Javi López, eurodiputado y presidente de la delegación europea en la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana. López señala que la región afronta una tormenta económica, “con subidas de tipos de interés y con el margen fiscal agotado”.

Europa advierte por el “riesgo de protestas y desestabilización política”
El informe comunitario advierte que en Latinoamérica “el riesgo de protesta social y desestabilización política, que ya existía antes de la covid, es real y se ha agravado con el desplazamiento (de población) y la crisis migratoria”.

La región ha entrado, además, en un nuevo ciclo político con la llegada al poder de lo que Bruselas califica como “candidatos antiestablishment”, con Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile, Xiomara Castro en Honduras, Rodrigo Chaves en Costa Rica o Gustavo Petro en Colombia. La posible victoria en Brasil del exmandatario Luiz Ignacio Lula da Silva podría culminar una “remarcable transición”, como lo define el citado documento, con presidencias que giran de la derecha a la izquierda.
El denominador común de los nuevos gobiernos en política internacional “es que son menos atlantistas y más abiertos a alianzas alternativas a las tradicionales”, que pasaban por la UE o EE UU, explica una fuente comunitaria. “La UE necesita impulsar de manera sistemática su compromiso multilateral con los países de Latinoamérica y Caribe en vistas al aumento de la competencia de China, Rusia y otros por hacerse con votos en los foros multilaterales”, pide el informe del el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).

Gran parte de los países latinoamericanos se sienten, además, decepcionados por la UE, que se muestra incapaz de concretar los acuerdos de libre comercio negociados o renegociados desde hace años. El pacto con Mercosur, la quinta mayor área económica fuera de la UE, compuesta por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y la actualización de los acuerdos con México y Chile siguen empantanados por el proceso de ratificación y por las objeciones de socios comunitarios como Francia.

La Comisión Europea dispone de un presupuesto de 3.400 millones de euros para cooperar con la región durante el periodo 2021-2027. El departamento de Borrell, según el informe confidencial, cree que estos fondos deben explotarse “estratégicamente y en aras de un impacto máximo”. Bruselas también estudia preparar un paquete de inversión que se anunciaría en la próxima cumbre y que podría llegar a movilizar 8.000 millones de euros, según los cálculos de la Comisión.

Sin embargo, no se trata solo de cooperación. El documento comunitario destaca que tres países de la zona, Bolivia, Argentina y Chile, disponen del 60% de las reservas de litio en el mundo, y Venezuela, Argentina y Brasil tienen importantes reservas de petróleo y gas. Unos hidrocarburos en los que la UE está a punto de perder a su principal proveedor: Rusia.