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jueves 18 de agosto de 2022

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La estrategia de Cristina Kirchner para debilitar al Presidente y “embolsar” una millonaria caja

La movida de la vicepresidenta por la descentralización del manejo de la asistencia social estuvo calculada. Le bastaron un discurso y una foto para causar otro tembladeral en la Casa Rosada. Objetivos y alcances de su ambición.
El avance de Cristina Kirchner sobre la descentralización en el manejo de los planes sociales no tuvo una pizca de improvisación. Lo tuvo o lo tiene todo calculado.

Por lo menos la estrategia para sacarle ese manejo a las organizaciones sociales, sobre todo al Movimiento Evita y provocar un doble efecto político. Debilitar la alianza del Gobierno nacional con esos sectores y restarles poder territorial, sobre todo en el conurbano bonaerense, donde La Cámpora quiere crecer mucho más de lo que ha logrado.

Para alcanzar ese objetivo, el kirchnerismo busca apoyarse en los intendentes y en los gobernadores del oficialismo, siempre listos a la hora de abrir sus brazos para recibir cajas suculentas que incrementes las famélicas economías locales, sobre todo de cara a un año electoral como será el 2023.

Solo el “Potenciar Trabajo” tiene un presupuesto anual de más de 227 mil millones de pesos.

En este marco, hubo una foto fue un claro mensaje para la Provincia. Cristina se reunió en su despacho del Senado con el intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, un “Barón”, no del conurbano, sino del interior de Buenos Aires. Peronista de origen, pero cristinista por adopción, llegó a la intendencia por primera vez en 2007 y no la abandonó.
Zurro se prestó para la puesta en escena de la estrategia kirchnerista. Presentar un proyecto para pasar a los intendentes el control de los planes sociales.

Días después, la mayoría de los gobernadores peronistas constituían en Chaco su propia “Liga” y se sumaban al pedido para descentralizar los planes sociales, además de reclamar al presidente Alberto Fernández y al ministro Martín Guzmán un buen plan económico y soluciones a la crisis del gasoil.

Las organizaciones sociales que apoyan al Presidente, y que son un importante soporte, consideran que Cristina les declaró la guerra. Después de todo, la Vice no olvida sus cuentas pendientes y las tiene con Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro (Movimiento Evita) y Daniel Menéndez (Somos Barrios de Pie).

Pérsico y Navarro tienen cargos en el ministerio de Desarrollo Social y en la Jefatura de Gabinete, respectivamente. Se estima que el Evita maneja cerca de 130 mil planes y Barrios de Pie unos 60 mil. Menédez también es funcionario.

La estrella es “Potenciar Trabajo” y hacia ella apunta el kirchnerismo, que mantiene silencio sobre una millonaria caja que maneja La Cámpora, la Tarjeta Alimentar.

Las organizaciones sociales cercanas a la Casa Rosada vienen trabajando con el ministro de Desarrollo Social, “Juanchi” Zabaleta, en la reconversión de los planes en trabajo genuino. Por eso fueron sorprendidos con las declaraciones de Cristina.

La situación de conflicto no pasaba por ellos sino por el Polo Obrero, comandado por Eduardo Belliboni, que está bajo la investigación de la Justicia luego de que se conociera que los beneficiaros de los planes deben aportar el 2 % a esa organización.

Pero las cartas ya fueron jugadas, Cristina apostó a pleno para cumplir su objetivo y, como siempre, no admite un “no” como respuesta.

Ahora, habrá que ver si legisladores nacionales, intendentes y gobernadores se suman una vez más a la obediencia debida y deciden colocar a los movimientos sociales en la vereda de enfrente, con el costo que esto implica.