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martes 29 de noviembre de 2022

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Llamados y una alerta por los precios: la trastienda de la primera advertencia de Cristina Kirchner a Massa

En el entorno del ministro de Economía intentan quitarle el peso al mensaje de la Vicepresidenta, mientras que el kirchnerismo critica el rol de Matías Tombolini. Las próximas medidas que piensa el titular del Palacio de Hacienda.
Durante la tarde del miércoles, Sergio Massa volvió al Congreso, esta vez en calidad de ministro de Economía. Fue a defender la hoja de ruta con la que piensa ordenar los gastos y los ingresos del año que viene. Al salir se encontró con dos cuestiones que marcarían el ritmo de sus próximos pasos: las cifras de pobreza e indigencia que publicó el INDEC y el mensaje que publicó en Twitter la vicepresidenta, Cristina Kirchner.

“El Indec publica hoy datos sobre el descenso de la pobreza del 37,3% al 36,5% en el primer semestre del 2022. Sin embargo, en el mismo período la indigencia aumentó del 8,2% al 8,8%, esto evidencia el impacto del fuerte aumento en los precios de los alimentos. Está más que claro que estamos ante un fenómeno de inflación por oferta y no por demanda. Las empresas alimentarias han aumentado muy fuerte sus márgenes de rentabilidad”, escribió la titular del Senado.
Y agregó: “El ministerio de Economía ha trabajado duro en todas las áreas de su competencia, pero es necesaria una política de intervención más precisa y efectiva en el sector y, al mismo tiempo, diseñar un instrumento que refuerce la seguridad alimentaria en materia de indigencia”.

Massa ya cargaba con una semana de alta intensidad, en la que comenzó a tomar fuerza el conflicto que mantienen actualmente los fabricantes de neumáticos y el gremio Sutna, que ya lleva más de cinco meses y 35 audiencias que suman cada vez más horas sin resolución. El titular de Hacienda se involucró en la contienda y el miércoles participó de una reunión con representantes de la industria automotriz, a las que les prometió que liberaría importaciones y permitiría utilizar neumáticos retenidos en la Aduana si no se resolvía la disputa.

Los gremios lo acusaron de “ponerse del lado de las empresas” y los representantes del equipo económico siguieron de cerca la continuidad de las negociaciones. Hasta ahora, las partes no llegaron a un acuerdo y el Gobierno ya avanzó para que comiencen a llegar ruedas importadas. Con la primera firma que pactó fue con Toyota, que traerá los insumos de la planta de Brasil desde este viernes.
En el entorno del ministro intentaron bajarle el tono a la discusión con Cristina. Argumentaron que no hay contradicciones entre el plan económico y la crítica de la Vicepresidenta, y aseguraron que ambos “dialogan todo el tiempo”. Que incluso ese día lo hicieron dos veces: una antes de que él llegue al Congreso y otra después de que ella publicara el mensaje.

Pero incluso por lo bajo también analizaron que se trata de un discurso “lógico” si se tiene en cuenta que la expresidenta representa el ala dura de la coalición gobernante y el tigrense contiene el espacio “del centro”. En esa perspectiva hay algo que queda claro: las diferencias en el Gobierno existen y en episodios como este se empiezan a notar.

Lo cierto es que desde el ala kirchnerista repiten que se sostiene el respaldo a Massa y que, en realidad, la verdadera raíz de la cuestión se encuentra en el vínculo que mantiene la secretaría de Comercio con las compañías de alimentos de consumo masivo. En el sector K prefieren un perfil más parecido al de Roberto Feletti, más combativo con las empresas, y el cuestionamiento principal estaría dirigido a Matías Tombolini, sobre todo desde que tomó notoriedad la intervención que tuvo en la discusión por el faltante de figuritas del Mundial.
Si bien en el entorno de Massa conocen esta situación, existe cierto fastidio con el coletazo que recae sobre el ministro. “Sergio se rompe el alma y se come este sapo. Es un tiro que le cae por elevación”, lo defiende uno de sus más íntimos colaboradores, que tampoco quedó conforme con la reacción de Gabriel Rubinstein”.

“Hasta que no logremos la unificación cambiaria, habrá cierto desorden y márgenes empresariales más altos que los normales. Pero unificar el mercado de cambios, sin robusto Superávit Fiscal Primario, y casi sin Reservas, luce demasiado riesgoso. El norte (¿3 años?) debería ser ese”, escribió el economista en Twitter.
En los pasillos del Palacio de Hacienda aseguran que sobre Rubinstein recae el peso de contener el frente macroeconómico y que a través del ordenamiento fiscal y la acumulación de reservas lograrán acomodar el resto de las variables de la economía. Entre ellas, la inflación.

En el mientras tanto, Massa se prepara para presentar los números del régimen conocido como “dólar soja”. Con la recaudación de esos fondos, anunciará la entrega de un bono para los sectores vulnerables que permita paliar los efectos de la aceleración de precios. Paralelamente, trabaja en la aplicación del llamado “dólar tech”, destinado al sector de la economía del conocimiento. Los cambios destinados al sector turístico todavía están en análisis.

“Había dos opciones: ir con todo o seguir. Nosotros preferimos avanzar”, se sinceró un funcionario del equipo económico después de analizar el mensaje de la Vicepresidenta por Twitter.