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martes 5 de julio de 2022

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Rossi armó el Ministerio de Defensa con funcionarios de su gestión anterior

El ministro Agustín Rossi eligió a su primo hermano Sergio, como vice de la cartera de Defensa. El cargo formal es secretario de Estrategia y Asuntos Militares es la mano derecha del ministro en la gestión cotidiana, asiste en todos los problemas del mundo castrense y en las políticas particulares de la defensa. Ayer Rossi junto a su vice resolvieron dar por tierra con la reforma orgánica de las Fuerzas Armadas que había dispuesto Oscar Aguad (Resolución 1531/19) a 10 días de la entrega del Gobierno.

La reforma pergeñada por Aguad modificaba la dependencias operativa y administrativa de los Comandos de Alistamiento y Adiestramiento y de las oficinas de inteligencia de las fuerzas, entre otras novedades. Quedó en nada.

Sergio Aníbal Rossi no es un especialista del sector aunque acumula experiencia en el métier. Había ocupado la posición de jefe de Gabinete de Asesores cuando Rossi estuvo al frente del ministerio entre 2013 y 2015 y venía ya de la gestión de Nilda Garré como director general de inmuebles e infraestructura, es ingeniero agrimensor. El equipo de colaboradores directos seleccionados por el ministro se completa con Francisco Cafiero, secretario de Asuntos Internacionales; Roberto De Luise, subsecretario de Asuntos Internacionales, veterano en ése mismo puesto de la gestión anterior de Rossi; Natalia Tini, directora general de Política Internacional, que repite en el mismo cargo que desempeñó entre 2014 y 2015 y, Juan López Chorne, director general de Cooperación para el Mantenimiento de la Paz.

Esta línea de académicos, analistas internacionales y consultores, hegemónica en su pensamiento y observación del mundo tendría que coordinar acciones con la Cancillería de Felipe Solá, y con la secretaría de Asuntos Estratégicos de la jefatura de Gabinete a cargo de Gustavo Béliz si continúa la visión de que la política de estado de defensa debe resultar de la interacción con las demás áreas de gobierno afines a esa actividad. Por caso, en la aplicación de la ley Rossi (Fondo Nacional de la Defensa) que prevé inversión en equipamiento militar a un promedio de 500 millones de dólares anuales algo deberían opinar esas dos oficinas. Comprar submarinos, aviones, buques o material sensible para ciberdefensa implica relacionarse con el país proveedor, compartir los beneficios y los conflictos de esa alianza que en ocasiones pone a prueba la autonomía de decisión del país. Ejemplos sobran, el más reciente, el enojo de Mauricio Claver – Cadone, el funcionario enviado por Donald Trump a la asunción de Alberto Fernández, se fue del país luego de enterarse sobre la presencia como invitado del ministro de Comunicación del régimen de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez.

En 2016, a poco de asumir la gestión Cambiemos se compraron 12 aviones de entrenamiento Texan II para la Fuerza Aérea por unos 160 millones de dólares bajo el programa FMS (Foreign Military Sales, Ventas Militares a Extranjeros). Se trata de un programa del gobierno estadounidense (Pentágono, departamento de Defensa) que permite a países amigos o aliados adquirir equipos militares, sin intermediación y a precios similares a los que pagan las fuerzas norteamericanas, aunque es una operación al contado. En 2018 el extitular del Pentágono James Mattis pasó por Argentina de gira por Latinoamérica y más tarde hizo pública la posición sobre el régimen de Maduro, descartó la intervención de los Estados Unidos y afirmó “depende del pueblo venezolano, depende de los estados regionales en ese área ayudar a acelerar ese proceso y llevar a ése país a un futuro más próspero y positivo”.

El miércoles pasado comenzó el desfile por el despacho de Rossi de los posibles candidatos a ocupar la titularidad del Estado Mayor Conjunto y las jefaturas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Ternas de altos oficiales de las tres fuerzas pasaron por el tamiz político sin que trascendieran los elegidos.

Las filas castrenses no cuentan con oficiales o suboficiales que hayan tenido cercanía con golpes y violencia de los 70. La edad los excluye. Los cuadros activos de las tres fuerzas sin excepción acudieron a institutos militares y se formaron en la Argentina democrática. “Estamos orgullosos como sociedad de tener hoy Fuerzas Armadas comprometidas con la democracia” dijo el presidente Alberto Fernández en su primer discurso. Alivió pesares de los uniformados por ciertas declaraciones de uno de los actuales funcionarios del ministerio, pronunciadas en oportunidad de conocerse los quebrantos políticos sucedidos en Bolivia, Chile y Ecuador. “Volvemos a los tiempos oscuros donde los cuarteles vuelven a incidir en la vida política”, dijo Cafiero a una emisora radial. Rossi había transitado el mismo argumento ante la pregunta de un sitio de información parlamentaria y completó con el remanido asunto de “reafirmar el control civil” de las fuerzas.