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viernes 2 de diciembre de 2022

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Pompeya Gómez: La sentencia quedó firme y con ésto cierro una larga etapa

Pompeya Gómez, madre del joven Cristian Schaerer, quien fuera victima de un secuestro extorsivo en 2003, y quien al día de la fecha continua desaparecido, se refirió esta tarde a las condenas para 5 miembros de la banda que llevó adelante el secuestro. Luego de explicar que se enteró a través de los medios de la noticia y repasar brevemente de quienes se tratan los condenados, expresó: «Me costo mucho lograr justicia para mi hijo Cristian. Con esto cierro una etapa, porque la sentencia queda firme y puedo seguir buscando a mi hijo», dijo muy emocionada.

«Todas son sentencias firmes, con penas elevadas, incluso para las personas que estaban libres», dijo Pompeya.

Y agregó: «Lo único que quedó en suspenso fue lo de Cornelli, que fue quien nos relató todo el secuestro de Cristian. Él fue quien cuidó a Cristian durante el secuestro hasta los últimos momentos en que lo llevó Lorman. El hizo la reconstrucción del hecho cuando fuimos a ver todos los lugares en donde estuvo mi hijo. Fue el único que me contó todo, excepto donde está mi hijo», explicó Pompeya.

Sobre sus sensaciones con respeto a que finalmente hayan quedado firmes las sentencias, Pompeya expresó: «Pasaron muchos años. Durante el primer juicio, yo iba mucho a seguir la causa y todo eso me demostró que la Justicia Divina y la Humana no van juntas, pero la Justicia existe. Hay que tener perseverancia, constancia, humildad y firmeza».

«Me costo mucho lograr justicia para mi hijo Cristian. Con esto cierro una etapa, porque la sentencia queda firme y puedo seguir buscando a mi hijo», agregó muy emocionada.

También agradeció a los medios de comunicación por la ayuda que significaron para ella durante todos estos años: “me ayudaron a subsistir, a tener ganas de seguir viviendo y a perseguir que se haga justicia y seguir buscando a Cristian”, dijo esta tarde Pompeya.

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Caso Schaerer: Penas de entre 11 y 18 años para la banda que lo secuestró

(Ingrese a la nota para ver el fallo completo) La Cámara Federal de Casación Penal revisó la absolución e impuso penas de 11 a 25 años para los integrantes de la banda. Uno de ellos es sargento primero de la Policía Federal. El joven permanece desaparecido desde el 21 de septiembre de 2003. Los jueces Liliana Catucci, Eduardo Riggi y Mariano Borinsky, que integran la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, resolvieron hoy condenar a cinco integrantes de la banda que en 2003 secuestró a Christian Schaerer, que habían sido absueltos por el Tribunal Oral Federal de Corrientes.

La Cámara Federal de Casación Penal condenó a penas de entre 11 y 18 años de prisión a cinco integrantes de una banda acusada de haber secuestrado en 2003 en Corrientes al joven Cristian Schaerer, los cuales habían sido absueltos en el juicio oral realizado en 2009.

El fallo de la sala III, difundido hoy, alcanza al policía Miguel Angel Ramírez (18 años) y a otros partícipes necesarios: los hermanos Sergio y Oscar Salgán (17 años), María Esther Sudo (17 años) y su hijo, Jorge Sudo (11 años), sentenciados por «secuestro extorsivo agravado por la participación de tres o más personas».

Los camaristas Liliana Catucci, Mariano Borinsky y Eduardo Riggi además confirmaron las condenas a 25 años a los líderes de la banda, Cristian Carro Córdoba y Raúl «Caniche» Salgán; y a 12 años de Claudio Cornelli Belén. En tanto, los jueces subieron a 20 años la pena de 16 que pesaba contra Gonzalo «Paragüita» Acosta.

El segundo juicio por el secuestro del estudiante universitario Schaerer, que nunca apareció, culminó en agosto de 2009 y debido a las condenas y absoluciones dispuestas por el Tribunal Oral Federal de Corrientes, el caso llegó a Casación, que ahora anuló gran parte de la sentencia.

Schaerer fue secuestrado la noche del 21 de septiembre de 2003 cuando descendía de su auto Mercedes Benz para abrir el portón del garaje de su casa del barrio Las Tejas, a 15 cuadras del microcentro correntino.

Durante la investigación se determinó que los secuestradores lo mantuvieron oculto en varios lugares: la localidad de Saladas, a 100 kilómetros de la capital provincial; la ciudad correntina de Paso de los Libres y la brasileña de Uruguayana.

Dos meses después de su captura, la madre de Cristian pagó un rescate de 277.000 dólares en Ciudad del Este (Paraguay), pero Cristian nunca fue liberado.

Los camaristas analizaron pormenorizadamente el rol que tuvo cada integrante de la banda, pero especialmente el de aquellos que fueron absueltos en el juicio oral. Sobre el policía Ramírez mencionaron que, según una escucha telefónica, el 19 de noviembre de 2003 Sergio Salgán fue alertado por éste de los inminentes allanamientos a distintas propiedades de su familia en la localidad correntina de Paso de los Libres.

«Con dicho accionar privó a la investigación de la posibilidad de adquirir los elementos de prueba necesarios para develar con la celeridad que el caso requería el destino de la víctima», se remarcó en el fallo.

Los jueces agregaron que «la conducta adoptada por Miguel Angel Ramírez significó un valioso aporte al ocultamiento de Schaerer que llevaban a cabo los autores del hecho, quienes contaron a través del imputado con información privilegiada sobre los avances de la investigación y los movimientos de las fuerzas policiales».

Acerca de María Ester Sudo, dieron por probado que realizó nueve llamadas a una cabaña del paraje Ombucito donde el joven estuvo cautivo y que su auto Volkswagen Gol fue empleado para trasladar a la víctima desde Paso de los Libres hasta allí. Remarcaron que como concubina de Salgán aprobó tanto la utilización de la chacra familiar como del auto.

Sobre su hijo Gabriel, afirmaron que efectuó «una tarea de vigilancia respecto a los movimientos que los familiares de la víctima estaban efectuando a la hora del pago del rescate».

Respecto de los hermanos Salgán, Casación entendió que «prestaron colaboración para que la información recabada por Miguel Ángel Ramírez respecto a los avances de la investigación, llegue en tiempo oportuno a conocimiento de Raúl Salgán, a fin de asegurar que el lugar de cautiverio de Schaerer no sea descubierto por las autoridades policiales asignadas a la pesquisa».

Para imponer las penas, los camaristas dijeron que «no puede soslayarse la trágica consecuencia del hecho, que no sólo ha marcado la vida de la víctima, de tan sólo 21 años de edad, sino que, sin duda alguna, afecta diariamente a su núcleo familiar, que difícilmente pueda desarrollar su vida cotidiana exenta de sentimientos de profundo dolor y tristeza».